Han pasado 17 años y Hristo Stoichkov sigue frustrado por no haber sido campeón del mundo con la selección búlgara en en el Mundial del ’94. Tras admitir que no digiere la eliminación ante Italia (2-1) en semifinales, Stoichkov considera que hay un culpable con nombre y apellido que le destruyó ese sueño, el árbitro francés Joel Quiniou, quien no marcó una mano en el área a Alessandro Costacurta.

«Mi gran sueño como futbolista, sin embargo, se vio frustrado por un árbitro francés, nunca le olvidaré. Él se rió de mí, de los entrenadores, de todo el pueblo búlgaro. Lo conocí después del partido en los Estados Unidos y le demostré mi desprecio en su cara», señaló Stoichkov a la cadena BNT.

De igual forma precisó que pese a ganar el Balón y Botín de Oro en ese mismo año, no se siente del todo contento con esos logros, pues la culminación perfecta se la «robó» Quiniou al no querer marcar un penal que pudo darle «la gloria» a Bulgaria.

Así las cosas, Stoichkov no perdona y no olvida.

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