Johnny Cotter, artista conceptual, fue visitado en su galería por unos policías y no precisamente para cuidar de su obra: fue un David Beckham crucificado el que llamó su atención.

Resulta que al intrépido Cotter se le ocurrió exponer su obra Escúchenme a mí, no a ellos que critica fuertemente a la sociedad y sus devociones actuales. Dinero, religión, futbol y adoración, es lo que integra la ‘revolucionaria’ obra del pintor inglés.

Tanto fue el alboroto, al parecer la obra había ofendido a varias personas, que hasta la policía abrió una investigación al respecto, según publicó hoy el diario Daily Mail.

Cotter dijo al diario británico que «esta no es una pintura del anticristo. El punto de esta obra es preguntarnos a quién se venera en el siglo 21».

«Es Dios o es gente como David Beckham o estrellas de la televisión que ganan millones y son admirados», agregó. «Escogí a Beckham porque él es un ícono moderno y es conocido en el mundo entero».

«Desde que la obra está en exhibición he recibido pequeñas protestas. Me han dejado biblias en el buzón del correo y varias notas en las que me piden que me aleje del diablo», contó el artista. «Yo he intentado explicar que no es una pintura religiosa. Es una pieza de arte moderno».

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