A excepción de que alguien opine lo contrario, Del Piero es un jugadorazo. El ícono de la Juve ya tiene 36 años y es objeto de interminables cuestionamientos sobre su retiro. Sereno y pasivo, suele responder que él se siente en plenitud física y mental para continuar en las canchas. Digo, hay que creerle.

Recientemente en España le preguntaron nuevamente si piensa en decir adiós al balón próximamente. Ya aleccionado en estos menesteres, el italiano les reitera una y otra vez a los periodistas que su ideal es seguir jugando hasta que cumpla 40 añotes.

Y fue más allá. Después de consagrarse como el máximo goleador de la Vecchia con 179 anotaciones, Del Piero tiene el sueño de llegar a los 200 goles con la camiseta que tanto ama. Esto habla no sólo de un hombre congruente, sino también leal a su causa y club. Como él, ya no hay muchos.

Ahora, habría que recordar que a diferencia de otras naciones, Italia cuenta con programas de acondicionamiento físico y reforzamiento mental que logran mantener activo a un futbolista hasta los 40 años. Incluso, jugadores que pareciera ya tienen contado el final de sus días, en el Calcio recobran un segundo aire.

Órale, si Del Piero fuera uno de esos futbolistas que ya dan pena y lástima sería entendible el afán por retirarlo; dignidad ante todo. Pero no, él no genera sentimientos tan ingratos; está pleno. Entonces ¿por qué insisten en retirarlo?

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