De entre todos los diferendos que han tenido como lectores de Sapiens con respecto a nuestro trabajo curiosamente coincidimos en lo relacionado a Cruz Azul. ¿Por qué? No lo sé. Sin embargo, es cierto que uno de sus entrañables personajes nos da tela de dónde cortar, tanto del lado de ustedes como el de nosotros. Hablamos de Enrique Meza.

Detrás de ese rostro tierno y con una trayectoria merecidamente reconocida, hay un hombre capaz de dignificar a la Chimoltrufia, pues así como dice una cosa dice otra. Sus constantes cambios de opinión sobre tal o cual tema pueden partir de lo trágico hasta llegar a lo cómico.

No hace mucho el Ojitos criticó a la afición celeste y dejó en claro que no estaba comprometido a conseguir un título con el equipo. De hecho se orilló a pedir que el campeonato deje de ser una obsesión. Pero de buenas a primeras, Meza ha cambiado de opinión.

Ahora salió a decir que anhela conseguir el título, quiere ver campeón al Azul y darle una gran alegría a su gente. «Conmigo Dios ha sido muy bueno, estoy a punto de cumplir 63 años, ya me fue mal con Cruz Azul y creo que ya me puede ir bien, quiero ver a Cruz Azul campeón», dijo el buen Ojitos. (Nótese que no citó a la suerte o la fortuna, sino a Dios; algo nuevo).

Tanto que ha batallado el hombre para quitarse las presiones sobre la obtención del título y repentinamente echa a la borda tanto trabajo de autodefensa. ¿Ustedes entienden al buen Ojitos?

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