Hace 32 años, Argelia participó por primera vez en una Copa del Mundo. Fue en España ’82 cuando el equipo africano sorprendió al mundo con la que parecía una inminente clasificación a Octavos de Final…

El destino puso al equipo africano dentro del Grupo B, junto a Alemania, actual campeón europeo, Austria y Chile. Aunque contaba con un buen equipo, pocos auguraban éxito a la selección debutante, que por si fuera poco debutaría ante el equipo teutón.

El 16 de julio de 1982, Argelia hizo su primera aparición sorprendiendo a propios y extraños. Un tanto inicial al 54′ de Madjer, estrella del equipo, los pondría en ventaja, pero al 67′ Rummenigge sería el encargado de calmar los ánimos. De manera inmediata respondieron los argelinos, y al 68′ Belloumi les volvió a otorgar la ventaja. Los alemanes no pudieron reponerse del golpe, gestándose así la primera sorpresa del Mundial.

Para la segunda jornada, los argelinos enfrentarían a Austria, que derrotó en su primer partido a Chile. Los austriacos se llevaron el triunfo por 2 goles a 0, al tiempo que Alemania Federal derrotaba a Chile. De esta forma, Austria lideraba el grupo con 4 puntos, mientras que Alemania y Argelia buscarían el segundo boleto en la última jornada.

La selección de Argelia cumplió con su tarea y derrotó 3-2 a Chile  para llegar a 4 puntos, aunque dejó escapar una ventaja de 3-0 que al final resultó clave. Ahora solo restaba esperar que Alemania no venciera a Austria por marcador de 1-0, ya que ese resultado era el único que echaba fuera a los africanos.

El duelo entre alemanes y austriacos tendría como sede el Estadio El Molinón, en la ciudad de Gijón, el 25 de junio. Ya sabiendo el resultado del partido entre Argelia y Chile, saltaron las dos selecciones a la cancha y comenzaron el partido sin que se notara algo extraño. Alemania se hizo dueño de la bola y al 10′ anotó el 1-0 por conducto de Horst Hrubesch.

A partir de ahí, ambos equipos comenzaron a pasear la bola sin la intención de llevarla al marco contrario. Preferían pasearla entre ellos o cederla al portero antes de atacar, por lo que la gente comenzó a increpar a los jugadores, quienes disimuladamente cuchicheaban para continuar con el amaño.

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Los árbitros estaban imposibilitados para hacer algo, pues la apatía de los jugadores no podía ser sancionada de forma reglamentaria. El abucheo por parte de los 40 mil aficionados presentes en el estadio fue constante, e incluso aficionados argelinos lanzaron monedas al campo para recriminar lo que ocurría.

Para la segunda mitad los jugadores llegaron incluso a caminar en el campo y a lanzar disparos muy débiles o muy desviados, todo con tal de que no cayera un tanto más. Los comentaristas que narraban el juego se quejaron de lo que estaba aconteciendo, al grado de que algunos decidieron dejar de seguir las acciones  por lo penoso que resultaba el encuentro.

El repudio fue tal, que tras el silbatazo del árbitro, la policía tuvo que proteger a los jugadores a su salida, aunque posteriormente los aficionados irían a protestar al hotel de la selección alemana, donde el arquero Harold Schumacher los enfrentaría lanzando bolsas con agua. A la postre, Alemania llegarían a la final, donde perderían ante Italia.

La prensa austriaca y alemana se lamentó por lo sucedido y denominaron al partido la «Vergüenza de Gijón». 25 años más tarde, en 2007, Hans Briegel, lateral alemán que vio acción en el encuentro, admitió el arreglo en entrevista al diario «Al Ittihad » de Emiratos Árabes Unidos. «Solo me puedo disculpar ante los argelinos, porque habían merecido clasificarse para la siguiente fase», dijo en aquella ocasión Briegel.

Al no haber encontrado nada que demostrara un amaño, la FIFA no emitió sanción alguna, aun cuando los directivos de Argelia protestaron de manera formal. La única consecuencia de aquel vergonzoso encuentro fue que, a partir de ahí, la última jornada de cada grupo se disputaría a la misma hora para que no existiera manera de conocer el resultado de manera previa.

Ahora, tras haber fallado en tres intentos anteriores, Argelia por fin consiguió el pase a Octavos y se encontrará enfrente a un viejo conocido. Ante Alemania, los argelinos tendrán como objetivo seguir haciendo historia, además de buscar venganza por aquella «Estafa del Molinón».