Ex integrantes de la selección argelina en la década de los ochenta han emprendido una lucha por descubrir los verdaderos motivos que afectan lo más importante de su vida hoy en día, sus hijos. Kaci Said, Mohamed Chaïb, Kouci Mustapha, Larbi Salah y Djamel Menad tienen algo en común: sus herederos nacieron con discapacidades.

Al darse cuenta de que compañeros suyos también tenían hijos con problemas congénitos, Mohamed Chaïb, ex defensa argelino, comenzó a indagar sobre el origen de las enfermedades. En primera instancia, Chaïb y su esposa se sometieron a pruebas de ADN para determinar si era cuestión de herencia la distrofia muscular que les arrebató a su hija mayor antes de cumplir 18 años de edad por este mal. “Los resultados fueron claros: mi esposa y yo no podíamos tener hijos genéticamente enfermos. Posteriormente mi mujer dio a luz a dos niñas, también con la misma enfermedad”, dijo Chaïb al diario ABC de España.

Tras los resultados médicos, Chaïb convivió con sus ex compañeros y al encontrar similitudes en sus casos decidieron reclamar una investigación. En sus indagatorias hicieron hincapíé en la figura del soviético Genaddy Rogov, quien asumió el cargo de entrenador de Argelia en los ochenta. Pero junto a Rogov llegó Aleksander Tabarchouk, su médico de confianza y presunto culpable de las discapacidades que sufren los hijos de los ex futbolistas.

“Nos hizo tomar pastillas amarillas. No recuerdo el nombre del producto, no sabíamos lo que eran y no nos importaba. Lo importante era estar en forma y recuperarse bien”, señala Chaïb. Con el paso de los años, los afectados descubrieron que los expedientes médicos de ese entonces desaparecieron y no hay rastro alguno sobre el proceso médico que se le dio a los argelinos que integraban la selección. Por si fuera poco, Rogov ya falleció y el secreto se lo llevó a la tumba.

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Sin embargo, Taborchouk sigue vivo y al enterarse de la investigación que llevan a cabo los ex seleccionados argelinos ha salido a defenderse. “¿Qué dopaje? Hubo solo vitaminas procedentes de Francia y nutrientes para recién nacidos desde Holanda. La Federación estaba al tanto porque las pagaba”, dijo al diario ZFoot.

Mientras tanto, Chaïb y sus ex compañeros no descansan en seguir con sus indagatorias, pues quieren saber quién fue el verdadero causante que les ha impedido desarrollar una vida normal, así como darle una mejor calidad de vida a sus hijos enfermos. “Queremos saber la verdad. Tenemos que saber ni nos dieron una medicación que durante años ha sido la causa de nuestro sufrimiento”, subrayó Chaïb al diario ABC.