A unos días de que inicie la gran final del torneo de clubes más pasional en todo el mundo, en FutbolSapiens te traemos un análisis a fondo de los dos finalistas: Olimpia de Paraguay y Atlético Mineiro de Brasil.

Si por casualidad o decisión propia no has visto las fases previas de la Copa Libertadores, al terminar de leer este análisis podrás darte una idea concreta de quien se presenta este Miércoles en el estadio Defensores del Chaco. De esta manera podrás disfrutar el espectáculo a tope sin ignorar quién está jugando y qué se está jugando.

EL PASADO.

Generalmente caemos en el error de catalogar inmediatamente como glorioso a un equipo brasileño que participa en Copa Libertadores. Atlético Mineiro no es el caso; tiene historia, y mucha, pero esta dista de estar bañada en oro a nivel nacional e internacional. En el plano estatal, eso sí, el Glorioso sí que le hace honor a su apodo. De 98 Campeonatos «Mineiro» (del estado de Minas Gerais), el Atlético es el rey con 42. Sus rivales no son de gran categoría salvo sus dos más cercanos perseguidores: Cruzeiro y América Mineiro de Belo Horizonte.

El Alvinegro posee una marca curiosa y única. Es el primer campeón tanto del Campeonato Mineiro (1915) como del Brasileirão, iniciado en 1971. De ahí en adelante, el Atlético no pudo repetir el título, cayendo en tres finales. La primera, ante Sao Paulo en 1977 por penales. La segunda, ante el Flamengo de Zico en 1980. Y la tercera, ante Corinthians en 1999. En el resto de sus participaciones, diez veces ha alcanzado la semifinal. En cuanto a la Copa Libertadores, esta es la sexta vez que el Mineiro participa, alcanzando su mejor puesto en 1978 (4º).

Al iniciar el nuevo milenio, y perder otro Brasilerão en semifinales, el Atlético entró en la peor racha de su historia. Descendió en el 2005 a la segunda división nacional pero consiguió volver al siguiente año. A base de una fuerte inversión económica, Atlético estructuró un plan hace un par de años para regresar a la élite futbolística, contratando figuras de talla mundial como Gilberto Silva, Josué y Ronaldinho.

EL EQUIPO.

A diferencia de Olimpia, Cuca no guarda ningún misterio ni alterna formaciones de local o visitante. El entrenador brasileño tiene un esquema fijo, peligroso, dinámico, probado, pero también arriesgado. El 4-2-3-1, tan famoso en la actualidad, es la antítesis de su rival en esta final. Cuando funciona, es letal; le pinta la cara a cualquier equipo que se le ponga enfrente. Cuando falla, el daño colateral es exponencial; su defensa es frágil, su orden se pierde en un abrir y cerrar de ojos. En otras palabras, Atlético Mineiro es un depredador con pelota y una presa sin ella.

Portería. Víctor es un buen portero, con reflejos, salida pero va mal por abajo. Tiene algo de mérito en que su equipo esté en esta instancia, sin embargo, no es determinante como Martín Silva en Olimpia. Eso habla, en cierta forma, bien del resto del equipo. De los cuatro porteros semifinalistas, Víctor podríamos decir que era el más flojito.

Defensa. Cuca usa una línea de cuatro que ha tenido varios movimientos durante la fase de grupos y las rondas subsecuentes. Su defensa actual está casi definida, sobre todo con la buena noticia de que Réver (ex Wolfsburg), central brasileño que participó en la Copa Confederaciones, está recuperado. Por lo tanto, las bandas serán ocupadas por Marcos Rocha y Richarlyson, dos jugadores con mucha subida, buen centro aunque pobre cobertura. La duda vendrá en la central, puesto que Réver y Gilberto Silva (el experimentado exjugador del Arsenal) ocupaban los puestos titulares antes de que el primero fuese convocado por Scolari. En su lugar entró Leonardo Silva y ha tenido un papel cumplidor. Cuca pondrá a Réver a uno de los Silva.

Gilberto Silva – DC
Leonardo Silva – DC
Réver – DC/MCD
Marcos Rocha – LTD
Richarlyson – LTI

Mediocampo: El punto más fuerte del equipo. Y probablemente el mejor mediocampo de toda la Copa Libertadores. Cuca pone un doble pivote conformado, inicialmente, por Pierre y Leandro Donizete. Sin embargo, este último se perdió las semifinales ante Newell’s y se perderá la final por lesión. La ventaja es que el equipo tiene un recambio, posición por posición, de lujo: Josué (ex Wolfsburg). El pequeñito lo ha hecho bastante bien, tanto cuando entraba de cambio, como desde que agarró la titularidad. La misión principal de estos dos es destruir y cortar juego, y abrir para los tres mosqueteros adelante.

El tridente ofensivo en mediocampo es el principal responsable de la mayoría de dolores de cabeza en los equipos que han participado en esta Copa Libertadores. Bernard por un lado, Ronaldinho, en su segundo aire, por el centro, y Diego Tardelli por el otro costado. Tardelli es el jugador más explosivo del Galo; tiene mucha gambeta, velocidad y disparo de media distancia. Sus escapadas por la banda son letales para una defensa mal parada. Luego sigue Ronaldinho, quien todo mundo piensa que ha vuelto a ser el del Barcelona. Sí sólo se ven los resúmenes de los partidos, en donde resaltan las pinceladas de Dinho, entonces es entendible ese argumento. Sin embargo, el desempeño de Ronaldinho es bipolar. Cuando al Atlético le juega un equipo que necesita la pelota, tal es el caso como Tijuana o Newell’s, el equipo se anula totalmente, sobre todo Ronaldinho. El astro brasileño se vuelve un fantasma, no colabora, no recupera, no corre y no participa en el accionar general. Pero el error llega cuando se le subestima por su pereza física. ¿Por qué? Porque su calidad sigue intacta. Con un movimiento acertado que tenga, una marca retrasada o un balón a modo… Ronaldinho te hace una jugada que afecta directamente el marcador. Y así, como contra Newell’s, bastó un pase a gol y un penal bien cobrado para que todo mundo siguiera fantaseando al Ronaldinho de antaño.

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Finalmente viene el que, para mí, es el mejor jugador del Atlético Mineiro: Bernard. Este pequeño futbolista tiene una técnica envidiable, una capacidad de desmarque admirable, una conducción como pocos, asistencia aceptable, gol y, lo mejor de todo, polifuncionalidad, el ingrediente principal de un futbolista de élite. Bernard puede jugar de mediapunta, de falso nueve, de volante, de carrilero, de contención, y hasta de delantero. Cuca lo utiliza por la banda y cuando Ronaldinho no funciona, lo pone de enganche. La mala, vamos, pésima noticia para los brasileños es que, por acumulación de tarjetas, el chiquitín no estará en Asunción. Sus probables reemplazos son Luan, Guilherme o Rosinei (¡SÍ! ¡ADOLFO ROSINEI!).

Cabe destacar que el tridente Bernard–Ronaldinho–Diego Tardelli tiene más del 50% de los goles que ha conseguido el Atlético Mineiro en esta Copa Libertadores. Una cifra fastuosa.

Josué – MCD
Pierre – MCD
Bernard – MCO/DC/MDI/MDD/ED/EI/MC
Ronaldinho – MCO/MC
Diego Tardelli – ED/EI/MD/MI

Delantera: Un llanero solitario. Sacrificio, eficacia, definición y despliegue físico, esas son las característica de quien ha jugado como único delantero en todo el torneo: Jo. El excompañero de Nery Castillo en el Manchester City (¡JA!) ha sido un depredador del área en esta Libertadores. Sus actuaciones hicieron que Luiz Felipe Scolari le pusiese el ojo y lo llevase a la Copa Confederaciones, donde tuvo un papel sobresaliente también. Jo lidera la tabla de goleo con seis tantos, mismos que su compañero Diego Tardelli, y uno más que sus rivales Fredy Bareiro y Juan Manuel Salgueiro.

Entre las alternativas, Cuca le da ingreso a Luan; un jugador bajito pero de mucha técnica. En algunas ocasiones ha puesto a Guilherme o Alecsandro como acompañante.

Jo – DC

EL CAMINO.

De más a menos. Así fue la travesía del Mineiro en esta Copa Libertadores. Arrancó arrasando la fase de grupos y, de no haber sido por el último partido, hubiera conseguido puntaje perfecto. The Strongest y Arsenal de Sarandí (con quien provocó un papelón en el estadio Independiencia) no fueron rivales para el Galo. Sao Paulo cayó en el primer duelo y en el segundo, donde se jugaba la clasificación, sacó la casta y derrotó a un Atlético lleno de suplentes.

Sin embargo, dicho pase octavos sería para volverse a ver las caras con el equipo de Cuca. Esta vez el Atlético no tuvo piedad y destrozó a los de Ney Franco. Una expulsión de Lucio en el partido de ida y dos goles visitantes sentenciaron la eliminatoria. La vuelta fue pan comido. A ese ritmo, la mayoría pensaba que equipo que se le pusiese enfrente al Atlético, equipo que iba a terminar goleado. Pero en cuartos de final llegó Tijuana y las cosas cambiaron mucho. Xolos fue el primer equipo que le jugó al «tú por tú», le robó la pelota y lo hizo ver mal en defensa. El equipo tijuanense se vio superior tanto en la ida como en la vuelta, haciendo ver que si el Atlético no tenía posesión de pelota, entonces todo su peligro se iba por la borda. Un error en el último minuto del partido disputado en el Estadio Caliente le dio vida al Mineiro. Luego, en el Independencia, Duvier Riascos tuvo la oportunidad de oro para clasificar a Tijuana con un penal en el último minuto. Sin embargo, la divina fortuna quería ver a Ronaldinho levantar la Copa e hizo que el colombiano fallara el penal.

En semifinales volvió a pasar lo mismo. Newell’s, de características similares a Tijuana, volvió a hacer ver mal a los brasileños en el Marcelo Bielsa. Dos a cero y pudo haber sido más grande el marcador. En la vuelta, Atlético superó al cuadro argentino en el primer tiempo, mucho en parte por un gol tempranero de Bernard a pase de Ronaldinho. Sin embargo, Newell’s volvió a agarrar la pelota en el complemento y opacó al local. Una genialidad de Guilherme sobre la hora le dio el empate global y los penales le dieron el pase a la final.

EL SENTIR.

Los aficionados, por el presente futbolístico, la fuerza mediática que genera Ronaldinho y el buen momento de algunos de sus jugadores que han sido considerados por Scolari en la Verdeamarela, saben que son –y se sienten– favoritos para llevarse la Copa. Asimismo el hambre de gloria, al ser uno de los equipos brasileños que no posee un palmarés de lujo, hace que esta final sea vista como un hecho histórico, que difícilmente volverá a presentarse en el futuro.

Hay un pequeño problema que involucra al equipo, afición y directivos. La Conmebol no permite que el Atlético Mineiro juegue la final en el Independencia por tener una capacidad para 25,000 espectadores. El Galo lleva una racha de 38 partidos invictos ahí y quiere, a toda costa, disputar la final de vuelta en su casa. Su verdadera casa. La Conmebol rechazó la propuesta y ha obligado que el estadio Mineirao (60,000 espectadores) sea la sede de la gran final. Puede ser un factor emocional en contra.

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