Algunos dicen que no vale la pena pedir un deseo porque no se va a cumplir. El fútbol puede ser una herramienta que contradiga este último estatuto.

Atticus Lane-Dupre es un chico normal que vive en Portland, Oregon, Estados Unidos. Pertenece al equipo «The Green Machine» (La Máquina Verde) y mientras disputada la temporada regular con sus compañeros, comenzó a sufrir dolores intensos y únicos. Cuando fue al Doctor, con su familia, para ver que era lo que originaba dichos dolores, la respuesta fue directa, tajante, díficil de digerir pero necesaria: Atticus tenía cáncer.

Los doctores le dijeron al pequeño que debía someterse a tratamientos con Quimioterapia por lo que tendría que abandonar a su equipo y, eventualmente, dejar de jugar al fútbol. Sus compañeros de equipo le mostraron y brindaron todo su apoyo a Atticus antes de y durante el tratamiento. Una vez finalizado, a Atticus le llegaría la sorpresa de su vida, todo gracias a la fundación Make-A-Wish (Pide-Un-Deseo). El joven que batallaba el cáncer tendría la oportunidad de pedir un deseo, el que él quisiese y, sin pensarlo dos veces, Atticus le comunicó a la fundación su anhelo: un partido entre «The Green Machine» y los Portland Timbers, el equipo profesional de la ciudad que pertenece a la MLS.

Para Lane-Dupre habría sido fácil pedir un deseo individualista, pero quiso involucrar a todos sus compañeros por el apoyo que le dieron durante el difícil momento. Tomando en cuenta eso, Pide-Un-Deseo no dudó en concederle dicho deseo y se contactó con la MLS y el club profesional, y consiguieron organizar un partido en el JELD-WEN Field entre ambas escuadras. La sorpresa no acababa ahí, ya que los Timbers se organizaron con Adidas y Fast Post Soccer para brindarle a «The Green Machine» un verdadero día como profesionales. Al llegar al estadio les regalaron bufandas, uniformes y demás accesorios oficiales de los Timbers. Acto seguido, un vestidor especialmente para ellos los esperaba. Uniformes e insignias metálicas en cada asiento del vestidor con los nombres de los pequeños, zapatos de fútbol y un recibimiento espectacular por parte del JELD-WEN Field fueron parte de las cosas que vivió «The Green Machine» aquel día.

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Atticus, por otro lado, conoció a todo el cuerpo técnico y plantel de los Portland Timbers, además de compartir una video-conferencia con el equipo antes del partido. Ya en el encuentro, Atticus se despacharía con cuatro pepinos en la victoria de «The Green Machine» por 10 a 9, donde toda la afición de los Timbers fue vestida de verde, con pancartas apoyando al equipo infantil y modificando los cánticos tradicionales en favor del equipo de Lane-Dupre. Caleb Porter, Director Técnico del equipo de la MLS, decidió dirigir a los pequeños mientras que Sean McAuley, Asistente de Porter, fue el estratega de los profesionales.

Portland debía presentarse un día después ante el New England Revolution, por la MLS. Pero eso no fue impedimento para que le dieran el día más feliz de su vida a un grupo de niños, en especial a uno de ellos.