No cabe duda de que la UEFA Champions League es un torneo mágico, capaz de juntar un sinfín de emociones en un momento determinado. También, es ese típico campeonato que siempre tiene un as bajo la manga: no te deja de sorprender. El mes de mayo inició con un nuevo capítulo en las semifinales del magno evento, con dos clubes que se citaron en Camp Nou para jugar, para muchos, la final adelantada.

Barcelona apeló a su templo, uno que fue objeto de debate por tal adjetivo en la previa del compromiso. Liverpool, uno de los equipos más vistosos y efectivos de la temporada, llegó a la Ciudad Condal para encaminar una nueva final, tras la vivida la última campaña en Kiev ante el Real Madrid.

Barcelona: el exceso de confianza ya pasó factura una vez
El mano a mano entre Virgil Van Dijk y Leo Messi fue uno de los principales atractivos del partido.

Otra vez, la noche tuvo nombre propio: Leo Messi. Decir que no es el mejor futbolista de la actualidad es ya caer en un despropósito. En un partido donde la sinfonía era inglesa, la figura del argentino rescató a un Barcelona que, siempre que cuenta con su ‘10’, no hay rival que le pueda hacer resistencia. A eso, se le suma una promesa hecha por »la pulga’’ en el Trofeo Joan Gamper: el objetivo es la orejona.

Sin embargo, y dejando de un lado el rico análisis que puede sacarse del compromiso, el enfoque de la opinión pública, una vez más, está lejos de evaluar lo acontecido en el pasado reciente, uno que tiene al mismísimo Barcelona como protagonista. Ante eso, decir que el 3-0 de ventaja ya cierra la eliminatoria, es no conocer realmente lo cambiante de este deporte.

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Barcelona: el exceso de confianza ya pasó factura una vez
Leo Messi puso el 3-0 gracias a un cobro de tiro libre para enmarcar.
Los números hablan

Liverpool, un equipo con una historia indudable, buscará apelar al espíritu de ese conjunto que fue capaz de remontar un 3-0 en contra en la final de la 2004/2005 ante el AC Milán, para empatar y luego imponerse 2-3 desde el punto del penal. Por su parte, el cuadro catalán tendrá latente ese 6-1 ante el PSG en los cuartos de la 2016/2017, habiendo perdido la ida por 4-0 en Francia.

Y, si cabe más condimento en el guiso, la fatídica noche en Roma la temporada pasada será uno de los fantasmas con el que los dirigidos por Ernesto Valverde tendrá que lidiar en Anfield. El escenario y la ventaja, es igual. El símil es palpable. ¿Qué tanto puede influir el antecedente en el desenlace de esta llave? La respuesta la sabremos en una semana.

Barcelona: el exceso de confianza ya pasó factura una vez
El gran planteamiento del Liverpool no surtió efecto en Camp Nou.

Por ello, la eliminatoria, contrario a lo que muchos piensan, está lejos de estar sentenciada. Liverpool propuso el ritmo durante una hora en Camp Nou, pero acabó perdiendo. Barcelona, demostró ser un equipo excelso para competir, pero no invencible. El valor psicológico será un agregado a la segunda parte de esta historia, una en la cual bastará un minuto o quizá dos, para definir quién viajará a Madrid el 1 de junio.