Después de que el seleccionador francés Didier Deschamps consiguiera la segunda Copa del Mundo en la historia de Francia, Hatem Ben Arfa fue el primero en salir a cuestionar el planteamiento futbolístico mostrado por el club durante toda la cita Mundialista.

“El estilo y la identidad ultra pobres de la selección en bastante feo” señaló el jugador, alegando que motivado a esto el entrenador debería renunciar tal cual como lo hizo Zinedine Zidane,

Posteriormente, el futbolista francés durante una entrevista con la revista France Football, expresó que “sí, soy el aguafiestas de la celebración, pero es necesario mirar un poco más lejos”, instando de esta manera a la Federación y a los seleccionados a mejorar el futbol mostrado durante la competición.

Ben Arfa consideró a los jugadores ‘bleus’ como especuladores “que apostaban sobre todo por los errores de los adversarios. Con jugadores de tanta calidad esto fue un desperdicio”.

Destacó que esta manera de jugar no debería corresponder a la calidad de los jugadores con los que cuenta Deschamps, recriminando así el “pobre” funcionamiento que plasmó en el rectángulo de juego.

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