La derrota de Boca en cancha de Estudiantes (1-0) orientó a Borghi a un ejercicio de sinceridad y autocrítica que ya muchos terapeutas quisieran lograr en sus pacientes. Se dijo tantas cosas así mismo que algunas seguramente ni las recuerda pero que bien vale la pena mencionar con el fin de sanar al enfermo. Aquí tres síntomas para sacar un diagnóstico:

1.- “No tengo excusas. No creamos situaciones de gol durante el partido. No recuerdo ninguna”. En efecto, Borghi tiene toda la razón. Su equipo en ningún momento inquietó al Pincha y un equipo como Boca no puede darse este lujo.

2.- “No se puede pretender ganar jugando mal. El trabajo colectivo no fue bueno”. Por historia e identidad, Boca no debe jugar mal. Sin embargo, y ante las circunstancias de los últimos torneos, Borghi podría considerar que jugando mal y feo también se puede ganar. Y si el trabajo colectivo no le funciona, podría apostar por la táctica de las individualidades. ¡Cómo se extraña a Riquelme!

3.- “No puedo pensar que vamos a ganar todos los partidos”. Con esta frase, Bichi se pasó de sincero. Díganme si ustedes contratarían a un técnico que diga semejante cosa y más tratándose de un argentino, que nace y crece con la mentalidad de ganar. Como decimos acá: “se le chispoteó”.

De acuerdo a ustedes,  y después de leer tanta sinceridad del Bichi, ¿cuál es el diagnóstico?

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