Un suceso muy extraño ocurrió en el fútbol bosnio. En el barrio de Boljakov Potok, en la ciudad de Sarajevo, se llevó a cabo un partido amateur entre dos equipos de amigos. Nada del otro mundo.

Dusko Krtalica, portero de uno de los clubes, comenzó a sentir un dolor de cabeza después de una jugada en la que salvó a su escuadra estrellándose contra el poste. De ahí en adelante, el malestar comenzó a aumentar progresivamente. Terminado el encuentro, el meta de 51 años comenzó a sentir entumecido el brazo y se le dificultó hilvanar palabras. Inmediatamente fue llevado al hospital para realizarse pruebas y aclarar la causa del problema. A Krtalica lo trasladaron al Departamento de Emergencia en el Hospital de Kosovo para someterse a Rayos X, donde los doctores se llevaron la gran sorpresa de que el portero bosnio tenía una bala incrustada en la sien.

Más raro se puso el asunto cuando la policía investigó, y concluyó, como había llegado la bala a la cabeza de Krtalica. Explorando la zona, la policía encontró otros doce cartuchos del mismo tipo de bala y tres bodas que se celebraban a la hora del partido. Difícil de imaginar y concebir, la policía explicó que la gente de una de las bodas había celebrado con disparos al aire donde, desafortunadamente, uno de ellos le llegó a Krtalica. Así, como lo escuchan, el portero recibió un disparo mientras jugaba y no lo sintió. Extraño y loco, ¿no?

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