En el mundo de futbol cuando escuchamos la palabra “defender” lo primero que nos viene a la mente es el futbol italiano y su famoso catenaccio, esta filosofía de defender con todos los recursos posibles y buscar anotar el gol que les de la victoria.

No importa estar encerrados en su primer tercio de cancha, es válido y funciona, cabe mencionar que jugando de esa manera Italia es tetracampeón del mundo y posee el récord, junto a Francia y España, de menos goles recibidos para un campeón con solo dos tantos en contra.

Italia cuenta con grandes defensas, porteros pero sobre todo entrenadores, que hacen que 11 hombres construyan una muralla impenetrable, uno de ellos es Carlo Michelangelo Ancelotti, que sin duda le aprendió mucho a su gran mentor Arrigo Sacchi.

Ancelotti logró hacer temblar a todo rival del AC Milán en su país pero sobre todo en Europa, con grandes futbolistas que ejecutaban sus tácticas con precisión de reloj suizo, como Maldini, Nesta, Pirlo, Rui Costa, Shevchenko entre otros, con un planteamiento conocido como “el árbol de navidad”, un 4-3-2-1 con el que logró 2 UEFA Champions League, 2 Supercopas de Europa y un Mundial de Clubes.

Lo que vimos durante la semifinal de Champions en el Santiago Bernabéu y en el Allianz Arena fue algo así como una versión mejorada de aquel Milán, aquella escuadra que defendía bien y que en ataque resolvía juegos importantes, pero que no era tan espectacular.

El futbol de jugadores como Bale, Di María, Benzema y desde luego el Balón de Oro Cristiano Ronaldo, es de velocidad, de pases largos, que saben aprovechar de manera magistral y con un entendimiento espectacular. Pero los contragolpes mortales que desarrolla el Real no lo es todo, y es que el principal mérito del Madrid es haber hecho improductivo en ataque al que hasta hace unos días, era considerado el mejor equipo del mundo.

Lee también   Crackovia 2

Este Madrid aprendió a defender con Mourinho y Ancelotti lo refinó, cerrando espacios entre líneas, multiplicándose en defensa y corriendo inteligentemente, cosa que antes no hacían y que terminaban sucumbiendo ante el tiki-taka del Barcelona, pero sobre todo lo que le ayudó al Madrid a dejar su puerta en cero es el espíritu de sus jugadores, en especial de Sergio Ramos, el mismo que hace dos años puso un balón en órbita en la tanda de penales contra Neuer y que ayer hizo el doblete de su vida.

A pesar de que el sistema que más le agrada a el italiano es el 4-3-2-1, en el Allianz Arena salió con un 4-4-2, la razón es simple, contragolpear con la mayor cantidad de jugadores posibles, al jugar con 4 mediocampistas hacia que Bale por derecha y Di María por izquierda aprovecharan en la contra los espacios que los laterales del Bayern dejaban al subir, dejando a CR7 y a Benzema mano a mano contra Boateng y Dante.

Otra estrategia brillante del Madrid fue hacer que dos puntas se tiraran a una banda, casi siempre CR7 a la izquierda y Benzema a la derecha; ambos servían de poste para esperar a los velocistas, muestra de esto es el gol que anotaron en el Bernabéu, solo que el jugador que corrió por toda la banda fue Coentrão, que por cierto tuvo una eliminatoria excelsa al borrar del campo a Robben.

El Real Madrid cuenta con un punto de equilibrio entre defensa y ataque, un jugador que rara vez falla un pase, Xabi Alonso, una pieza fundamental en este equipo y que no estará en la final en Lisboa, quizá el único punto débil que pudiera aprovechar el Atlético para hacerse de la “orejona”.