Increíble. Pocas palabras pueden describir lo que sentirán los cruzazulinos que tenían ganada esta liga. Los mejores en el torneo regular volvieron a despedirse en cuartos de final contra el peor de los clasificados a la fiesta. Hoy venció Universidad porque hizo el gasto y superó a La Máquina que verá desde las pantallas cómo se cumple su décimo tercer año de sequía.

Los goles cayeron desde los botines de Martín Bravo en el primer tiempo y Juan Carlos Cacho, vía penal, en el complemento. Cacho celebró el gol del triunfo como nadie y se lo restregó a su cuna futbolística. Sin palabras, toda la historia, todo el partido, toda la adrenalina entregada por los dos protagonistas de la noche en el Estadio Azul.

  • Cruz Azul
  • 2Pumas
Cruz Azul: Corona; Araujo, Cervantes, Pinto, Castro; Gutiérrez, Torrado (Pineda 27’), Chaco, Vela (Aquino 41’), Villaluz (Chávez 46’); Villa. DT Enrique Meza


Pumas: Bernal; Verón, Pikolín, Velarde, Castro; Chiapas (Cacho 76’), Leandro (Fuentes 90+1’), Palencia (Orrantía 62’), Cortés; Bravo, López. DT Guillermo Vázquez
Goles: 0-1 Bravo (1’), 0-2 Cacho (p83’).
Árbitro: Marco Rodríguez expulsó a Cervantes al minuto 42.
Incidencias: Partido de vuelta, Cuartos de Final, disputado en el Estadio Azul, que presentó lleno.

Al principio de la temporada Guillermo Vázquez Herrera declaraba, tímido, que los Pumas dejarían atrás su faceta de defensivos y la afición por fin vería a su conjunto vertical, ofensivo y espectacular. De entre las risas, Universidad fue haciéndose un espacio de respeto. Les costó, lo sufrieron y hasta por un pelo se quedan fuera de la Liguilla. Pero hoy, los Pumas de Memo eliminaron al líder de la competencia y revolucionaron la historia escrita y mandada a favorecer a los cementeros.

Se abalanzaron sobre Cruz Azul desde el principio. Bravo, como un demonio, coloreó un golazo legendario digno de llevar a cuestas con la diez en la espalda. Hizo un amague y disparó una bala teledirigida a convulsionar el destino glorioso celeste. Nada que hacer para Corona que simplemente adornó mejor la fotografía colocada en el ángulo por el argentino.

Siguió la intensidad. Contrario al duelo de ida, que aunque no estuvo tan malo careció de argumentos de postemporada, este cotejo de vuelta se vivió al borde del infarto. Iban y venían. Por lo menos antes de que se firmara la media hora de juego, Universidad había despreciado cuatro jugadas clarisímas de gol. Dante, Palencia, Cortés y Pikolín, incluso.

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La desgracia para los celestes derivó de la salida por lesión de Torrado. Indiscutible en el once de Meza, Gerardo representa, además de la capitanía, el punto clave de La Maquina. Desde el centro se mueve el equipo para distribuir la posesión del balón entre sus líneas. Sin el punto medular, se comenzó a decretar la nueva edición de la noche triste en el Azul.

El acabose vino a 5′ del entretiempo cuando se lesionó Vela, fundamental también el resto de la temporada del primer lugar liguero. Cierto es que Aquino fue una pieza clarividente en otros encuentros, el problema fue responsabilizarlo hoy de sacar la casta. A ese panorama oscuro se sumó la inmadurez de Cervantes. Su poco compromiso con la plantilla, con la afición y con la historia cementera. Rigorista o no, pero Chiquimarco sacó la roja como era debido. Para qué hacer eso en un partido emotivamente al límite como el de hoy.

La segunda parte continuó con el dominio universitario. Control de ataque, control del balón. Dormir la pelota es lo que beneficia a los equipos de Meza, pero su verdugo previó lo suficiente como para evitarlo. Castro y Leandro secaron a Chaco, Aquino y Pineda. De cualquier manera la expectativa era alta porque con el 2-2 global accedían los locales a semifinales y la lógica mantenía su curso.

Pero no. Soberbia de unos, trabajo de otros. Así se fue Pumas el resto de minutos que le retribuyeron a diez del final. Penal. Araujo se desconcentró y Cacho, quien vio de primera intención el error del defensor, tomó la pelota y la responsabilidad de clasificar a su equipo a semis y redimir viejas cuentas pendientes. Engañó a Corona y festejó con toda la intensidad que reflejó en sí el partido.

Gran demostración de Liguilla (por fin), gran demostración de coraje y gran demostración de buen futbol. El Club Universidad echó a su ex pandemónium y avanzó, justicia mediante, a las semifinales. ¿Quiénes se atreverán a seguirlos?