Una sola parte le bastó al filial azulgrana para vencer 2-0 a Córdoba.

Jonathan Dos Santos fue titular y completó los 90 minutos.

Decepcionaron los verdiblancos durante todo el partido, incapaces de trenzar jugadas con regularidad, ausentes en ataque y tibios en la retaguardia. Nunca pareció un equipo con aspiraciones de ascenso, rendido desde el minuto uno, deambulante en todas las facetas.

Deulofeu marcó al 20′ el 1-0. Recibió un pase de Balliu en profundidad y batió al portero rival sin problemas, en una incomprensible soledad. Después se lesionó.

Su baja fue una inicialmente una mala noticia para el filial, pero entró Riverola en su lugar y fue él mismo quien al borde del descanso amplió el marcador, en un balón servido de falta por Dos Santos, mal despejado por la zaga y empalmado con furia por el centrocampista. El remate rozó a Charles, que desvió la trayectoria del balón y engañó al portero Alberto García. La mala suerte, a veces, se cosecha. Poco mejor fortuna merecían los andaluces.

Para la segunda mitad el Barça tuvo más oficio que brillo. Mérito tiene este filial de Eusebio, desarmado por las continuas convocatorias de jugadores para el primer equipo. En este partido, además de Tello, partía sin Muniesa, Montoya y Bartra, prácticamente toda la defensa titular.

Tampoco la añoró ante un Córdoba irreconocible, fantasma de él mismo cuando se viste de visitante. Una victoria en sus últimas nueve salidas, con apenas doce goles en dieciséis partidos a domicilio. Pésimos números para un conjunto que llegó al Miniestadi amenazante y se marchó sin pena ni gloria. Y un puesto menos en una tabla que no perdona a quienes pierden el tren de Primera.

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El barça B, con 46 puntos, vive en la media tabla de la Segunda española.