Cristiano Ronaldo tuvo que abandonar el entrenamiento del Real Madrid en el Signal Iduna Park y encendió las luces de alarma en el club blanco horas antes del partido de vuelta de cuartos de final de la Champions League contra el Borussia Dortmund.

El portugués hizo una prueba en el coliseo del Borussia, como confirmó su técnico, Carlo Ancelotti, en rueda de prensa, y el resultado parece poco esperanzador para el Real Madrid.

Las molestias que arrastra en el tendón rotuliano de la rodilla derecha se reprodujeron cuando, tras el calentamiento, entró en contacto con el balón al cuarto de hora del comienzo de la sesión de trabajo. Sobre el césped, dialogó con uno de los fisioterapeutas del club y se retiró a los vestuarios.

Si Cristiano no se recupera a tiempo de su dolencia, Ancelotti tendrá que decidir entre dos opciones para sustituirle: Asier Illarramendi, si quiere dar más consistencia al centro del campo ante el juego de ataque de un Borussia Dortmund obligado a remontar, o la presencia de Isco Alarcón, titular en los dos últimos encuentros de los blancos.

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