El lateral derecho de la selección de Brasil, Dani Alves, se quedó con el mayor premio individual del torneo. Su utilidad en ataque, en defensa, y en liderazgo lo situó como el jugador más importante de esta Copa. Catapultándose de nuevo a lo más alto de la  palestra internacional.

Quizá su única presentación compleja fue contra Paraguay. De resto – incluyendo a Argentina – destrozó la banda. Hizo un movimiento táctico interesante de situarse como interior derecho. Dejando los espacios libres para que Gabriel Jesus – Mi verdadero MVP – hiciese un carnaval de esa zona.

Dani Alves celebra con Brasil

El capitán Alves no tiene equipo. Y la verdad es que cualquiera de los ‘top’ de Europa que se queden con sus servicios lo agradecerán.

Tiene 36 años y aún es rápido. Inteligente. Hace la doble banda. Conduce, y golpea el balón con la precisión de quien está en la plenitud de su carrera. Un backup perfecto para cualquier equipo de primera línea.

 

 

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