Más de 200 hinchas de Fenerbahce lo esperaban en el Aeropuerto de Estambul. Con pancartas, porras y cánticos quisieron despedir a quien consideran más que un ídolo. Para ellos es un héroe. Antes de partir a Francia para integrarse al París Saint-Germain, Diego Lugano se dejó querer por la afición del club turco.

«Tuve que pedir que me bajaran, que me dejaran hacer el trámite. Después de realizarlo, volvieron a subirme en andas y me llevaron hasta inmigración», refirió el uruguayo ante la multitud que lo acogió.

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