Se jugó una edición más del clásico entre Boca y River. Ambos equipos mantienen vigente la rivalidad que se tienen. La pasión por este partido también sigue intacta. Tanto xeneizes como millonarios se olvidaron de la situación que cada uno vive para disputar un amistoso que poco tuvo de ello. No se enfrentaron el campeón actual del torneo argentino y el equipo ansioso por ascender, sino los eternos adversarios que no pueden verse ni en pintura.

Para el dolor de River, lastre cargado por el descenso, la fiesta fue de Boca. En las tribunas las mofas hacia el Millo no se hicieron esperar. En la cancha, los xeneizes fueron más que el rival y así quedó demostrado con el 2-0. Con dos jugadas de toque preciso y rápido, Blandi se vistió de héroe al culminarlas y de paso le hizo ver a Falcioni que Viatri y Silva no le asustan.

Por su parte, River lució desesperado. El deseo por ganar y jugarle de tú a tú a Boca terminó en presión. Chori Domínguez contribuyó al mal desempeño del equipo de Almeyda, pues se hizo expulsar al minuto 25′ tras enfrascarse en un duelo verbal con el árbitro. Ya con la desventaja numérica, además de estar bajo el dominio xeneize, River no pudo reponerse.

Ganó Boca, ganó bien. River no pudo, no se encontró y ahora sólo le queda aguardar el momento en que vuelva a verse las caras con su acérrimo rival para cobrarse esta nueva afrenta.

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