CANCHALLENA | Los fantasmas
CANCHALLENA | Los fantasmas

Producida por Miguel Tapia y tomada por Lucio Flores, la fotografía de un grupo de hombres cubiertos del rostro, combinándose entre uniformes de futbol y trajes, enmarca un pasaje en la historia del balompié. Dicha imagen no caduca, continúa llena de vida y sale a flote cada vez que de eliminatorias mundialistas se habla. Al grupo de encapuchados se le llamó el equipo fantasma.

Lo lograron
Lo lograron
La cámara de Flores hizo clic hace 40 años. Argentina sufría al doble, soñaba al doble. Su boleto al Mundial de Alemania ’74 peligraba y por si fuera poco el destino le puso enfrente el partido más difícil en puerta si quería mantenerse con esperanza, visitar a Bolivia. Asimismo, el encuentro era vital para otro aspecto: la organización de la Copa del Mundo de 1978.

Marginado de México ’70, el seleccionado argentino quería volver a la máxima vitrina futbolera en tierras alemanas. De lograrlo también asegurarían ser sede de la justa en su próxima edición, disputa que mantenía con Brasil. “Argentina quería organizar el Mundial 1978, algo que también pretendía Brasil. Adolfo Pedernera, con toda su experiencia, no había podido clasificarse para el Mundial del ’70 y, por eso, si queríamos organizar la Copa del Mundo, estábamos obligados a clasificarnos para Alemania. Entonces, era indispensable preparar un equipo que pudiera ganar en la altura de La Paz”, dijo Miguel Ignomiriello, en palabras recogidas por Canchallena.

Por órdenes de Omar Sívori, entrenador de la Albiceleste en ese entonces, Ignomiriello reunió a un grupo de jugadores para partir en completo sigilo a Jujuy, sitio donde se concentrarían a dos mil 500 metros sobre el nivel del mar. El partido ante Bolivia era crucial, por ello se alejaron de sus familias, de la afición, de la prensa y hasta de la AFA, organismo que sabía del plan pero abandonó al equipo.

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Se alojaron en un “hotel de mala muerte”, describe Mario Kempes. Los entrenamientos y la adaptación a la altura provocó la huida de algunos integrantes, como Reinaldo Merlo y Jota Jota López, quienes no resistieron las condiciones. “La AFA se olvidó de nosotros y la pasamos realmente mal. No teníamos ni para comer. Teníamos pactados dos amistosos y terminamos haciendo seis o siete a cambio de dinero. Así comprábamos las cosas en un supermercado y alguno hacía la comida. Volví con siete u ocho kilos menos”, confesaría Kempes.

Los fantasmas, el equipo fantasma conformado por tipos como el propio Matador, Ricardo Bochini, Rubén Ayala, Óscar Fornari, entre otros, aguantó lo insufrible durante varias semanas. El objetivo de Sívori surtiría efecto el 23 de septiembre de 1973, fecha en que Argentina se plantó en La Paz para vencer a Bolivia por 1-0.

Tras el triunfo, el resultado indispensable para mantenerse con vida, se extendió al duelo frente a Paraguay, encuentro que ganó la Albiceleste y así lograba su pase a Alemania ’74, además de amarrar la justa mundialista del ’78.

A 40 de años del método de suspenso que aplicó Sívori, la fotografía del equipo fantasma no deja de ser noticia. El anonimato y condiciones extremas para prepararse doblegaron a la altura boliviana, un reto que Argentina suele padecer.