Hace unos 2 o 3 años, nadie habría afirmado que esto pasaría, hasta que se encendieron las alarmas en los cuarteles de todos los dueños de los equipos, especialmente ese sujeto millonario llamado Emilio, que la mayoría asegura que controla el fútbol mexicano a su antojo. En fin, un hombre todavía más rico y poderoso decidió meter las manos en nuestro amado balompié nacional, un tipo que cada hora que pasa se vuelve más rico. Él decidió invertir en algunos clubes, dos de ellos de gran peso, el primero ha sido de los mejores en torneos cortos; el otro, estaba hundido en la división de ascenso, con todo y sus 5 campeonatos de primera división, hasta que uno de esos románticos del fútbol lo rescató, acompañado de futbolistas de perfil discreto, pero con talento y muchas ganas de trascender.

Desde su primer torneo tras el regreso, la ‘fiera’ de Matosas ya daba miedo, desplegaba un fútbol alegre, vertical, con futbolistas capaces de cambiar el ritmo y el rumbo del partido. Si algo se le ha aplaudido al León es ese incansable espíritu de ir al frente, ese respeto hacia su manera de jugar, el entrenador ha demostrado que muere con sus jugadores, y viceversa.

El primer verdugo, fueron los ‘Xolos’, que tras un año en primera división y con el gran mando de Antonio Mohamed, mostraron gran contundencia para ser campeones; pero el León no se daría por vencido, eso no era una opción.

Más tarde tendría un mal torneo, acabando en el puesto número 17 de la tabla general, pero vendrían ajustes hacia el siguiente certamen, ya teniendo jugadores de gran peso como Burbano, Boselli, Britos, sumándose al ‘Gullit’ Peña, Montes y el experimentado Rafael Márquez, con todo el poder económico del señor Slim, esto solamente podía mejorar. Fue así como llegó el Apertura 2013, la ‘fiera’ estaba intratable, Matosas era algo así como una deidad para la afición de Guanajuato y Márquez había empezado a recordarnos por qué jugó en el Barcelona, ganando dos Champions. El único rival que les quedaba, era el vigente campeón, el América del ‘piojo’ Herrera, el mismo que despedazaron a goles en la final del fútbol mexicano. El León jugaba un fútbol que a todo mundo le agradaba, tocando bien el balón, haciendo paredes, yendo rápido hacia el frente, y con dos bestias en punta como Britos y Boselli, esto más la revelación de William Yarbrough que se consagró en el arco de los ‘panzas verdes’, absolutamente a nadie le molestaba que el León sumara su sexto título, pues los números y el fútbol desplegado lo avalan. En fin, lo más interesante aún estaba por venir…

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Las cosas más raras siempre suceden en el fútbol de México, «raras», por no decirlo más feo… pero la ‘fiera’ no tiene la culpa de eso, o al menos eso quiero pensar; ni de la incompetencia del árbitro que dejó jugar gratis a Rafael Márquez, León pasó como octavo lugar cumpliendo las reglas de la liguilla, con las mismas posibilidades de quedar campeón que su hermano Pachuca, que también mostró un muy buen fútbol, y que tiene unos jóvenes muy talentosos. La ‘fiera’ simplemente se dedicó a hacer lo que sabe, jugar, y jugar bien… atacar rápido, esto sorpresivamente, pues en Libertadores se quedó fuera, y casi llorando calificó a liguilla. Podemos llamarlo injusto, pero todos tenían la misma oportunidad (A excepción del Cruz Azul) de quedar campeones, y el fútbol brindado por ambos finalistas no quedó a deber.

Algo de lo que dejó este torneo, es que el fútbol mexicano ha empezado a evolucionar de otra manera, ya no son solamente mexicanos en Europa. Ahora estamos viendo un duelo de poderes impresionante, pero además una directiva del León, y claro, también la de Pachuca haciendo un gran trabajo desde la directiva. Contrario a lo que han venido haciendo los llamados «grandes» en los últimos años. Si bien América dio buenos torneos, también duró varios años dependiendo de lo que hicieran Cabañas y Ochoa, acompañados de 9 árboles en el campo. Chivas es un chiste actualmente, Cruz Azul es el eterno candidato, que en liguilla se convierte también en un chiste. Y bueno, Pumas dejó de ser una broma este torneo calificando a la liguilla, lo único que les distinguía era ser el primer y único bicampeón en torneos cortos… lástima que llegó el señor Matosas y los hizo ver no tan especiales; pero vamos a ver… Toluca ya suma 10 títulos, León tiene 7, uno menos que Cruz Azul y los mismos que la escuadra de Universidad. Si el ritmo del fútbol mexicano sigue así, probablemente empecemos a ver a otros grandes equipos sustituyendo a los que ya conocemos… probablemente no por afición en este momento, pero sí por títulos ganados. El bicampeonato del Club León es producto de un gran trabajo, uno casi perfecto… como me dijo un buen amigo: «El único error que ha cometido este equipo en su regreso a primera división, fue apostar por Nery Castillo».