Pasados cinco partidos sin ganar para el Real Madrid, la calma llegó este martes con un triunfo (2-1) sobre el Viktoria Plzen por la tercera fecha de la Champions League en el Santiago Bernabéu, que representó el fin de la mala racha a solo unos días del clásico español frente al Barcelona.

Desde el inicio del partido la propuesta ofensiva del Madrid fue dominante y generalmente siempre por el lado derecho, donde Lucas Vásquez, Modric y Gareth Bale inquietaron a la defensa visitante. No obstante, la ausencia de un lateral derecho de oficio en el equipo local fue algo que le dio emoción al primer tiempo.

Tras un par de acercamientos del Real, una jugada a las espaldas de Vásquez encontró una buena posibilidad para que el Viktoria Plzen se adelantara, por lo que Keylor Navas tuvo que intervenir. Siguiendo la ley de «al que no hace, le hacen» pocos instantes más tarde el propio Lucas habilitó a Karim Benzema con un centro para que el francés anotase el 1-0 a los 11 minutos del primer tiempo.

La ventaja tempranera de los merengues dio tranquilidad al equipo y al público, pero tal vez demasiada. Entre Benzema e Isco tuvieron dos oportunidades para aumentar la diferencia en la primera etapa pero las resoluciones individuales en cada acción no fueron buenas. Mientras tanto, el cuadro de la República Checa generó peligro en arco rival con nobles aproximaciones que hicieron ver muy mal a la defensa blanca.

Para el segundo tiempo las cosas no cambiaron en ese sentido, pero el ingreso de Federico Valverde por Isco le dio más equilibrio a los 11 de Julen Lopetegui. Así, con participación del uruguayo y un taconazo de Bale, Marcelo pudo conseguir anotar el segundo tanto de la noche.

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A poco más de diez minutos para que terminase el choque, la visita descontó por vía de Patrik Hrosovsky, capitalizando la pobre defensa que mostró el Real en todo el partido.

El club madrileño logró entonces su segundo triunfo en el grupo G de la máxima competencia europea y alcanzó los seis puntos, ya con la vista puesta en lo que será la cuarta jornada contra el propio Plzen en condición de visitante el 7 de noviembre. Por ahora, la mirada se fija en Barcelona el domingo en el Camp Nou, en otra prueba de fuego para el entrenador.