Épico: Djokovic se lleva Wimbledon en la final más larga de la historia

No hay adjetivos para describir la final de Wimbledon entre Roger Federer y Novak Djokovic.

La paridad de fuerzas fue impresionante. Desde el primer set se presagiaba el encuentro que nos esperaba, 7-6 para Nole. El segundo set fue un día de campo para Federer, Djokovic se lo tomó relajado y el suizo se fue con un 6-1.

Para el tercer set el serbio volvió con su saque y fue más agresivo, de nuevo se llevó el set por un solo punto, 7-6. El cuarto no desentonó aunque fue de nuevo un poco más cargado para el lado de Roger y logró llevarse el set por un 6-4.

HISTORIA

El quinto set fue un drama, un set rompe récords, un partido aparte. Nadie cedía terreno, aunque en algún momento Nole estuvo 4-2 arriba, pero Roger se recuperó, le rompió el saque al serbio y volvió a empatar a 4. Después Federer tuvo a Djokovic en sus manos, 2 puntos para partido, pero dejó vivir al Jocker que se levantó y empató el partido de nuevo. Desde ahí todo fue una paridad épica.

Cada uno con 12 puntos, 24 puntos en un solo set, el máximo permitido para este tipo de torneo. Se fueron al tiebreak y Nole tenía el juego 6-3, tres puntos para partido y campeonato. Para hacerlo más dramático, un juez de línea gritó como fuera una bola que estaba dentro, el punto debió repetirse.

El punto se repitió y Novak Djokovic despues de 4 horas y 57 minutos de partido, el serbio se llevo el partido ganando el set 13-12.

La final más larga de la historia, la de más puntos jugados, el set más largo. Una final digna de un campeonato como el de Wimbledon.

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En las entrevistas finales, a Roger Federer le dijeron que había sido una final inolvidable, el solo respondió entre risas «Trataré de olvidarla». Agregó: «Mi familia no estará tan contenta con el plato, querían la copa, pero al menos mis hijos tendrán ya a su papá de vuelta». Visiblemente triste, Roger Federer fue aplaudido y victoreado por todo el estadio.

Novak por otro lado agradeció a sus padres por estar presentes y admitió que es una final soñada: «De mis tres finales favoritas jugadas en toda mi historia».

Así Nole se hizo de su quinto título en Wimbledon y su Grand Slam 16, con un festejo mesurado, más maduro a lo que Djokovic nos tiene acostumbrados. Una vez más derrotó a Roger Federer para seguir siendo la bestia negra del suizo.