Hamburgo, su anterior equipo
Hamburgo, su anterior equipo

Ya estamos todos locos. Día con día el mundo nos depara situaciones dignas de cualquier ficción. Lo no imaginado surge en una realidad que cada vez nos sorprende más. En tiempos donde los contratos de futbolistas son de espanto, altísimos o de plano miserables, hay arreglos que rayan en lo increíble.

El club ruso Volga Nishni ha fichado al holandés Romeo Castelen. La cláusula de contrato, acordada entre las partes, estipula que cobrará por minuto jugado, no tendrá salario fijo. «Si el holandés de 29 años no juega ningún partido, no cobrará ni un rublo», publica el sitio Sport Express.

En este caso, Castelen aceptó las condiciones. Por su parte, el club está que no cabe de contento por la forma en que se dio la contratación. Sin embargo hay un riesgo. En primera instancia la idea es que juegue poco, muy poco, y así no gastar, ¿pero qué pasará si el holandés se hace indispensable?

Como bien canta Marco Antonio Solís: «¿A dónde vamos a parar?». Lo único cierto es que se comprueba una máxima del balompié: en el futbol nada está escrito.

Ustedes dicen. ¿Qué opinan de las formas en que se dan los contratos?

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