Uno de los factores más importantes a considerar en el Mundial de Rusia 2018, para la Selección Mexicana, no solo serán los rivales, sino la distancia a recorrer entre cada una de las sedes. Mientras en algunas los kilómetros de diferencia no son muchos, hay otras en las que los viajes se convertirán en un auténtico suplicio.

El deseo de la Selección Mexicana es instalarse en Moscú y ahí mismo tener su base, para posteriormente trasladarse a las otras sedes, donde vaya a disputar partidos durante la justa mundialista. La única manera de que eso cambie, es si la distancia a recorrer se vuelve un problema por el cansancio que se puede acumular, más allá de que cada uno de sus vuelos es chárter y directo a cada ciudad.

El peor escenario, en este sentido, sería terminar ubicado en la posición A4, pues se recorrerían más de 6 mil 800 kilómetros solamente en 10 días, si la base se mantiene en Moscú. Con viajes de ida y vuelta a destinos como Ekaterimburgo y Rostov, además de uno a Samara.

Si ese es el peor escenario y que ningún equipo desea en cuestión de logística, el mejor sería el G3, donde solamente se recorrerían 2 mil 582 kilómetros si la base se considera como la capital rusa. Eso sería gracias a que solo se incluirían vuelos a Volgogrado y Saransk con un juego más en Moscú.

Otro factor a favor del puesto G3, es que su debut en el Mundial es hasta el 18 de junio, cuatro días después de que comience la justa, con lo que igualmente se beneficiaría a la preparación y adaptación del combinado nacional.

Lee también   Eriksen le dice NO al Ajax, ¿tiempo de un grande?