El Real Zaragoza ha dado un paso vital en su objetivo de conseguir la permanencia en la Liga tras imponerse 2-1 al Racing de Santander en un partido que dominó por completo el conjunto de Jiménez, que llega con más vida que nunca a la última jornada.

Pablo Barrera ni siquiera fue convocado para estar en la bacna de suplentes.

El conjunto aragonés lo intentó de todas las formas. Apostando por un futbol directo y por la velocidad de Lafita, el cuadro maño pudo haberse llevado la victoria mucho antes del minuto 78. Fue ahí cuando Lafita tomó un balón muerto en el área santanderina y desató la locura en La Romareda.

Sufrimiento al margen, Zaragoza demostró su hambre por salvarse y su compromiso con la causa. El propio Lafita estrelló el balón dos veces en el larguero, al 61′ y 73′ y fue el estilete de un equipo que tiene una fe indestructible. En febrero estaban descendidos. Sin embargo, la semana que viene jugarán en Getafe, conscientes de que una victoria les deja en Primera.

Los zaragozanos, con 40 puntos, sólo dependen de sí mismos para conseguir la salvación. El duelo entre Granada y Rayo Vallecano supone que el Zaragoza puede quedarse en Primera si gana en el Coliseum.

Racing, ya descendido hace dos jornadas, no se lo puso precisamente fácil. Christian adelantó a los montañeses a los diez minutos, pero Postiga contestó para evitar las dudas. El 1-1, resultado con el que se llegó al descanso, dejó todo listo para la remontada local.

Ni Jairo, que tuvo un mano a mano con Roberto, ni Edu Bedia pusieron en compromiso a un Zaragoza que encontró el gol del milagro a poco más de diez minutos para el final. La Romareda estalló de felicidad, sobre todo tras el segundo gol del Real Madrid en Granada que le hace llegar muy vivo al desenlace final.

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