Aquella noche en Johannesburgo había tenido su colofón a ritmo de flamenco, a pesar de que la otrora naranja mecánica hizo hasta lo imposible por evitar el tiki-taka que sembró el de Hortaleza y cosechó Del Bosque; inolvidable para el pueblo español aquel momento cuando el de Fuentealbilla haciendo su sentido homenaje a Dani Jarque festejaba con locura su llegada al Olimpo, e inolvidable para todo el mundo que gusta del futbol será aquel “Fantasmita” que deja en estado de shock al futbol como expresión artística al anunciar su retiro del futbol de elite. No hay plazo que no llegue ni fecha que no se cumpla.

Así como él dio la estocada final para bordar la estrella al escudo español, dio grandes alegrías a su amado Barcelona desde la infancia, haciendo junto con Messi y Xavi que el futbol enchinara la piel y dejara hordas de aduladores y detractores también a ese estilo. Sin Andrés nada de eso hubiera podido ser posible y su mayor homenaje no es el balón de oro que le negaron y del que ahora se piden disculpas, el mayor homenaje es el reconocimiento que le da todo el mundo del futbol: Nadie lo odia, no tiene detractores, ni nadie pone pretextos para lo que hizo en el más alto nivel futbolístico. Todos nos tenemos que quitar el sombrero ante quien se encargó de mover los hilos de un estilo que desquiciaba defensivas casi en silencio y con total modestia durante muchos años.

Considerado patrimonio mundial del futbol de esta era, el español más ganador en la historia con sus 30 trofeos de todos colores y sabores se limitó a decir que por favor no lo consideraran un héroe tras la final de Sudáfrica:

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“Héroes son aquellos que luchan contra enfermedades o aquellos que tienen que emigrar de país para poder alimentar a sus hijos, yo solo soy un hombre afortunado que juega al futbol y de vez en cuando tiene la oportunidad de anotar o dar un pase para que mi equipo pueda sacar el triunfo”

“La cosa más bella de estar en esto es que podemos dar alegrías y marcar una sonrisa en aquellos héroes anónimos que a veces no tienen oportunidad de sonreír”.

El pase imposible, la pausa necesaria, la pared infinita, el remate de último minuto, el silencio de Andrés al final sabiendo que cumplió en demasía con sus deberes se extrañará en un futbol moderno donde predominan super atletas, pero está adoleciendo de genios.

Comparar a Iniesta con Cruyff puede ser un largo debate donde no se llegue a ningún lado; lo cierto es que toda ésta generación vio jugar a Andrés y si alguien pone algún ‘pero’ a su rendimiento, a su magia o a su aporte, podría simplemente comenzar a seguir otro deporte.