El Atlético Madrid quería volver a retomar la confianza y la victoria cuando recibiera en su casa al Athletic Club Bilbao por la Jornada 10 de LaLiga.

Foto vía Twitter @Atleti

La cancha del Wanda Metropolitano vio cómo su equipo obtuvo el triunfo por 2-0 ante el Bilbao, con los goles de Saúl ÑíguezÁlvaro Morata, además de la buena actuación de Ángel Correa y Jan Oblak.

Si bien los locales se quedaron con el triunfo, los vascos no se la pusieron tan fácil, pues estuvieron muy cerca de colocarse al frente del marcador con un cabezazo de Íñigo Martínez que terminó salvando Oblak.

El Athletic fue superior durante los primeros compases del partido, pues tenían una buena posición en el campo que les permitía atacar y recuperar la pelota con facilidad.

Con cada ataque se podía apreciar que el equipo visitante era el que se colocaría en ventaja, cosa que no agradaba al ‘Cholo’ Simeone y a los aficionados, pero la ventaja para el colchonero era contar con su portero.

Pero antes de la media hora del partido, sin hacer mucho y casi sin merecerlo por la superioridad clara de su rival, apareció el primero del Atlético gracias a una combinación entre Correa y Saúl.

El argentino logró ganarle un balón a Unai Núñez poniendo el cuerpo de buena manera en el área y tirando un pase atrás para que el español definiera de primera y de zurda.

El segundo gol llegó a los 20 minutos de la segunda mitad con un Athletic golpeado anímicamente por haber tenido más ataques y la posesión todo el primer tiempo, pero sin haber logrado concretar.

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Una jugada por la banda derecha que derivó de un pase de Koke a Correa en el área, en la que el argentino se dio vuelta y tiro un centro a media altura para que Morata solamente la empujara al fondo del arco.

La victoria el permite al Atlético poner fin a una racha de tres empates consecutivos y llegar a la misma línea del líder, Barcelona (un partido menos) con 20 puntos.

Héctor Herrera sumó minutos

Si bien el mexicano fue titular entre semana en el partido por Champions ante el Leverkusen, este sábado no corrió con la misma suerte, pues tuvo que esperar en el banco.

Herrera ingresó en el minuto 65, con el partido ya definido, sustituyendo al mejor de la cancha, Ángel Correa, y tuvo una sigilosa participación en un partido que solamente debía acabar con la posesión de la pelota.