Las altas temperaturas que se registran en Brasil fueron palpables durante el encuentro San José-Gremio en el Torneo Gaucho. Aunque parezca locura, la cancha de césped sintético donde se disputó el partido llegó a levantar ¡68 grados!

Por tal motivo el árbitro, en lugar de suspender el duelo, detuvo en reiteradas ocasiones las acciones para que los jugadores no solamente se hidrataran, sino también para que refrescaran los pies con todo y botines en baldes de agua helada con cubos de hielo.

Lee también   Gonzalo Sorondo, ¿asunto de mala suerte?