La crueldad de Zidane y el Karma de Bale

Las formas lo son todo. Pareciese un concepto bielsista eso, pero no es así. En la élite del fútbol hay que saber cómo decir las cosas. El mensaje es importante, pero lo es más saber aplicar el delivery correcto. Zidane, carece del dominio total del castellano, y esto a veces lo sentencia a no poder transmitir lo que realmente desea.

Ayer, se cerró el capítulo de Gareth Bale en el Real Madrid de la forma más cruda posible. Zinedine Zidane lo echó a patadas. Como si se tratase de Pedro León – ¿Verdad Mourinho? – o de algún canterano rumbo al Getafe.

Foto Vía Twitter / @DiarioAS

Para quien no está todavía al tanto de las declaraciones del DT del Madrid, citémoslas de manera textual, pero analicemos también los patrones más sorprendentes. “No ha sido convocado porque el club está tratando su salida”. Detengámonos acá. ¿Tratando su salida? O a lo mejor quería decir tramitando, trabajando o preparando. Son detalles gramaticales que desnudan mucho. Como si Zizou aún no pudiese enlazar con éxito todas sus ideas.

Y atención – que la fila de haters estará allí esperando con bates y cuchillos – esta no es una columna para santificar las horridas palabras de Zidane. Al contrario. Solo pretendemos buscarle un sentido a lo que dijo. Porque un DT del Real Madrid debe mantener la clase, y la estatura ante la adversidad, y no apelar al recurso fácil del escape y del insulto. Y ya el francés huyó una vez cuando las papas quemaban.

Regresó solo por el supuesto poder total que le entregó Florentino. Y digo supuesto, porque no termino de creerlo todo. Zidane es el rostro de Florentino y nada más. Aunque esto no viene al caso. Sigamos analizando entonces sus palabras.

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“No es nada personal. No tengo nada contra Bale, pero tomo decisiones. Llega un momento en que hay que cambiar. Y es bueno para todos su salida”. Disparó a quemarropa, Zidane.

Mi mamá me enseñó que si quieres mostrar que tienes algo en contra de alguien, inicia tus enunciados con: “No es nada personal”. Claro que es personal, Zinedine. Tú y los madridistas radicales hace rato que quieren sacar a Bale.

Es como si de repente se hubiesen extinguidos los goles de Bale en los momentos más difíciles de la historia contemporánea del Real Madrid. Como si fuese una alucinación aquella galopada de 50 metros que jubiló precozmente al pobre Marc Bartra.

¿Y el gol en Lisboa? ¿La final del Mundial de Clubes contra San Lorenzo? ¿Y en Milan? ¿Y la chilena de Kiev? La insoportable inmediatez. El ahora y nada más del fútbol está acabando con todo.

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Pero ojo, porque Bale también tiene cuentas pendientes. Ya hablaremos de él. Primero cerremos el ciclo de crueles declaraciones de Zidane con el inolvidable: “Ojalá que sea inminente. Si se va mañana, será lo mejor para todos”. Esto sería un headshot, si estuviésemos jugando al Counter Strike. Nada más que añadir, señoría.

Y como la justicia es el pasivo más hermoso del universo, hay que señalarlo de igual forma al galés.

Gareth Bale vivió casi seis años en España. Y no aprendió nunca español. No le interesó ser parte de la dinámica social de los jugadores blancos. Para los que piensan únicamente en lo que ocurre en la cancha, esto no tendrá tanta importancia. Incluso lo verán como una estupidez recalcarlo.

Pero, los que saben que el fútbol no es solo tener talento para patear una pelota, sino un conjunto de rasgos emocionales, culturales y personales, entenderán que esto es imperdonable.

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Es como si Bale tuitease: “I don’t care anything about your country and your culture. I’m just playin’ football here and that’s all”. Y si algo detestan los españoles, son este tipo de actuaciones desinteresadas. Justo como la frialdad del galés lo hace notar.

Gareth Bale se ve más feliz en un campo de golf que en uno de fútbol. Puede que sea otro caso Assou-Ekotto con efecto retardado. Un futbolista que al pasar de los años dejó de amar al deporte, y se quedó meramente por los beneficios. Es una hipótesis no tan descabellada.

Fernando Hierro, Claude Makéléle, o Michel Salgado que tuvieron peor palmarés que el galés, serán mejor recordados que Bale. Y todo tiene que ver con ese lazo emocional que crearon con el hincha, y la mística que rodea al Real Madrid.

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Lamentablemente, el galés está sentenciado a un espacio oscuro en las memorias merengues. Un par de momentos aislados y nada más. Se recordará como ese proyecto que nunca se desarrolló. Como el jugador que debía sustituir a Cristiano y no le llegó a los pies. Porque así somos. Nos encanta destruir y recordar solo las cosas malas. Goodbye, good friend Bale.

Ah! y sobre el DT.

Zinedine Zidane demostró que detrás de esa sonrisa hay una obsesión por el poder y la tiranía- ¿De quién habrá aprendido? – Y normalmente sabemos cómo terminan los dictadores. Este año no tiene ninguna excusa. Posee la plantilla que deseó, solo le faltó a Mbappé. Veamos cómo reacciona cuando las turbulencias comiencen a estremecer al avión de la casa blanca.

Pd: Y ojalá mejore su español.