La historia de William Foulke, el jugador más gordo de la historia

En los estadios de fútbol de Inglaterra, desde hace más de un siglo se canta una famosa y sarcástica canción que está dedicada a los jugadores que están pasados de peso. Dicha canción conmemora a la antiquísima costumbre de los aficionados de comer pasteles de carne antes de ir a ver un partido de fútbol.

Who ate all the pies? (¿Quién se comió todos los pasteles?)
Who ate all the pies? (¿Quién se comió todos los pasteles?)
You fat bastard, (Tú, gordo bastardo,)
You fat bastard, (Tú, gordo bastardo,)
You ate all the pies! (¡Tú te comiste todos los pasteles!)

La agresiva letra fue dirigida por primera vez a William ‘Fatty’ Foulke, el jugador más gordo de la historia del fútbol. El inglés midió 1,93 metros y llegó a pesar hasta 160 kilos. Tampoco reparaba en tener ningún tipo de musculatura. Su redondez era elocuente.

Nacido en 12 de abril de 1874 en Dawles, Inglaterra, dio sus primeros pasos en cricket y luego se interesó en esa naciente pasión llamada fútbol.

Jugó cuatro partidos de primera clase para el Derbyshire County Cricket Club en la temporada 1900 , pero es recordado principalmente como un portero del Sheffield United, aunque más tarde jugó para el Chelsea y Bradford City .

Después de ser descubierto jugando para Blackwell en una eliminatoria de la Copa Derbyshire en Ilkeston Town , Foulke hizo su debut para el Sheffield United contra West Bromwich Albion el 1 de septiembre de 1894 y llevó al equipo a tres finales de la Copa FA (ganando dos) y un Campeonato de Liga , el único que ha logrado este equpo, en 1898.

Foulke incluso llegó a jugar en la selección inglesa, en 1897, contra Gales. Hoy, no pudiéramos imaginarnos un internacional con estas características.

Las anécdotas del gordote

Afortunadamente, para la historia del fútbol, las graciosas anécdotas de Foulke, de quien se dice se tenía una gran habilidad para lanzarse y detener las pelotas a pesar de su envergadura, quedaron registradas.

Por ejemplo, por su tamaño se llegó a escribir que  siendo arquero en Chelsea literalmente arrojaba a los defensores hacia los atacantes rivales. Fue nombrado capitán del club por ser tan temperamental.

Hay algunos que aseguran que con “Fatty” se estableció la función de recoge pelotas, ya que Chelsea colocó a dos niños detrás del arco para que le alcanzaran los balones que iban fuera y evitara desplazarse a buscar las mismas.

Fouke era conocido como un deleitador de multitudes, con una gama de habilidades inusuales. En los saques de meta, fue capaz de golpear la pelota sobre la línea de medio campo, una gran ventaja que rápidamente podría convertir la defensa en ataque. Era un experto en salvar penaltis y también cobraba los de su equipo, aunque exasperaba el tiempo que tardaba caminando de su arco al punto penal rival.

Era tan de pocas pulgas que en la ida de la final de Copa de 1902, con su Sheffield contra Southampton, estaba tan molesto por el gol del empate, 1-1, que al terminar el partido, compartió su rabia con sus compañeros en el camerino, salió del mismo y persiguió al árbitro hasta que este se escondió en el armario de las escobas. Estaba tan molesto Foulke que olvidó vestirse para increpar al juez y todo el público vio aquella masa humana gigantesca desnuda.

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Este es uno de los partidos inolvidables para él. Mientras jugaba contra Accrington Stanley en febrero de 1907, se dice que el suéter de Foulke chocó con el rojo de Stanley y nadie pudo encontrar un jersey lo suficientemente grande como para que le quedara, por lo que jugó envuelto en una sábana, prestada de una casa cercana. Bradford ganó el juego 1-0 y Foulke, aburrido porque no le dispararon ni una vez, se colgó de aquel larguero de madera y rompió en dos el travesaño.
Luego aplicaría esta estrategia para cerrar partidos que no le eran favorables.

Su amor por la comida era legendario y hay muchas historias de cómo a menudo llegaba temprano para el desayuno, preparaba una comida para todo el equipo y se la comía todo él mismo. Era un personaje colorido.

También cuentan y queda registro, que un delantero que lo ofendió fue levantado y retenido por los pies boca abajo sobre el terreno fangoso.

Durante un partido con Burton Albion, detuvo dos penaltis y se dice que el delantero que falló las dos penas máximas se quejó porque «no tenía espacio donde disparar, ocupa toda la portería, no había otro lugar para apuntar».

Final en las sombras

Su carrera profesional duró 13 años nada más. Al principio era divertido ver al gordo ágil que atrapaba penales y podía evitar unos cuantos goles. Hacia el final de su carrera, era penoso ver su desplazamiento, los goles rivales caían sin esfuerzo y sus articulaciones no daban para más.

Se retiró con Bradford City en 1907 a los 33 años y con 411 partidos profesionales a cuestas, sumando todas las competiciones oficiales de entonces.
Su osadía inspiró a un sobrino, James William Simmons, que también jugó en el Sheffield, pero era todo lo contrario: un delgado y rápido goleador.

Foulke, con lo poco recolectado en vida profesional instaló una cervecería que quebró. Pasó sus últimos días en una atracción de feria en un parque de diversiones. Se trata de «beat the goalie« o vence al portero, donde se debía hacer gol para ganar algún premio.

Se dice que Foulke lo hacía por comida. Murió joven, a los 42 años producto de una cirrosis, aunque reportes de la época sugieren que pudo haber sido de una neumonía, ya que en la atracción de feria, poco se cuidaba de la intemperie. Su historia queda para el rico anecdotario del fútbol profesional, hoy reservado para los cuerpos más atléticos.