La primera Copa América estuvo cargada de amateurismo e ingenuidad. Hechos que hoy pueden ser insólitos, corrían normales en aquel 1916, más de 100 años atrás.

Un evento que nació antes que el Mundial. El evento oficial continental más viejo del mundo, sacándole años de ventaja a Europa y por supuesto al resto del planeta. Bien decía Sepp Blatter: “En el fútbol, Sudamérica es el viejo continente”.

De hecho, por días, la Copa América es más vieja que la Conmebol. Del 2 al  17 de julio de 1916 en Buenos Aires se organizó un torneo entre las cuatro asociaciones existentes del continente: Argentina, Uruguay Chile y Brasil. El motivo: aprovechando la naciente popularidad del fútbol, se decidió hacer un campeonato para celebrar el Centenario de la Independencia Argentina.

Reporte gráfico en un diario del primer partido en la historia de la Copa América: Uruguay 4-0 Chile

El nueve de ese mes se instaura la Conmebol. El dirigente y periodista uruguayo Héctor Rivadavia Gómez, aprovechó que estaban todos los países que se habían organizado y dio rienda a un sueño que ya había esbozado antes: formar una asociación continental y realizar un torneo de la región. En ese año, FIFA solo estaba compuesto por 23 países, dos de ellos sudamericanos.

Esa primera vez, era en la época de viajes en barco, de largas distancias en tren. Quienes llegaron a destino fueron verdaderos héroes, que compartían el “ocio” del fútbol con otros trabajos “de verdad”, como carpintería o panadería. Nunca se imaginarían los pioneros que los futbolistas de hoy ganan millones de dólares y viven a placer.

Ocurrieron eventos muy simpáticos, propios de una primera vez. Recordemos que las reglas no eran tan claras como hoy, así que, por ejemplo en el Brasil-Argentina (1-1) del 10 de junio, la escuadra albiceleste perdió a un jugador justo antes de arrancar el partido porque no recibió permiso de su trabajo. Y del público, de los asistentes en la tribuna, sacaron a José Laguna, quien, había sido presidente de Huracán y a sus 27 años renunció para ser delantero del equipo. Laguna, estaba viendo el partido con amigos y los dirigentes argentinos le reconocieron y le dijeron que por favor, bajara y jugara, que solo tenían diez.

Laguna, el hombre que bajó de una tribuna para debutar con Argentina

A lo Hollywood, marcó el tanto argentino al minuto 10. Luego de este golpe de suerte, Laguna siguió una carrera profesional próspera en Huracán, pero solo tuvo tres partidos más con Argentina. Llegó a ser DT de Paraguay en dos Copas Américas (1927 y 1929), además de dirigir a los guaraníes en el primer Mundial, Uruguay 1930.

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Otro ejemplo de que aún el reglamento no estaba afinado, fue que Carlos Fanta, director técnico de Chile, terminó siendo árbitro de los dos últimos partidos del certamen  (Uruguay 2-0 Brasil y Uruguay 0-0 Argentina), al quedarse la selección que dirigía sin chance en los primeros tres juegos. Se puede decir que pitó la primera final de la historia.

En esa primera Copa América, se jugó todos contra todos en seis juegos. Uruguay se quedó con aquella justa al empatar en la última fecha con Argentina 0-0, luego de vencer a Chile y Brasil.

Alfredo Fogino, Miguel Benincasa, José Piendibene y Pascual Somma fueron figuras de aquel Uruguay campeón, pero nadie como Isabelino Gradín, goleador del certamen con tres realizaciones. Gradín, de piel negra, fue aparte un gran velocista y de hecho, fue el campeón y más rápido de Sudamérica en 400 planos.

Un resumen en una revista de época de las bondades atléticas de Gradín

Como más dato curioso, Chile, luego de perder 4-0 en la inauguración ante los charrúas, denunció alineación indebida por colocar dos africanos (él y Juan Delgado), acusación que no tuvo nada de efecto.

La “final” o el partido por el título tuvo su toque anecdótico fuerte: Estaba previsto para jugarse en el coqueto estadio de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires. El evento, desde el día uno, desbordó pasiones y se llenó el estadio,  10.000 personas adentro y 5.000 afuera, que pedían entrar. Se generó un caos que derivó en la quema del estadio.

La primera «final» tuvo fuertes disturbios

El juego, entre primero y segundo por el título, se llevó a cabo dos días después, ahora en el estadio de Racing, entre más seguridad. Según recuerda el cronista de la época, Ernesto Escoba Bavio, “No tuvo el team uruguayo puntos débiles” y “unas 1500 personas, venidas de Uruguay, entonaron cantos uruguayos, festejando el éxito del equipo”.

El estadio de Racing, lleno para la primera final reprogramada

Tras una primera edición repleta de anécdotas, se acordó jugarse de forma anual por su éxito. El “Campeonato Sudamericano Copa América”, en 1917 tuvo por primera vez el trofeo que hoy conocemos. Un trofeo, alrededor del cual se celebra una fiesta que ha durado más de cien años.

Uruguay, el primer campeón de América