Soñamos con el gol perfecto, el jugador perfecto y el equipo perfecto. Y cuando llegamos a ese punto, soñamos con algo más.

EL FÚTBOL SOCIAL.

No hay día que pase en que no me acuerde del momento exacto en que escuché una frase que cambió mi percepción futbolística totalmente. La frase era de una persona que admiro y estimo mucho, a pesar de no conocerlo en persona; ya saben, esas cosas que sólo el fútbol logra:

«El fútbol puede prescindir de todo. Va a seguir viviendo sin entrenadores, sin dirigentes, sin futbolistas, sin espectadores. Pero no puede seguir viviendo sin escudo. Porque el escudo es el que emociona. Todo lo que el fútbol genera, lo genera porque hay un afán de captar la emoción del que llora porque el equipo gana o pierde”.

Es algo contradictorio y difícil de explicar, ya que el mismo escudo existe por los demás factores mencionados. Pero pensándolo fríamente, hay dos puntos interesantes para analizar.

Los factores transitorios sólo captan la atención. Las personalidades futbolísticas (llámese jugador, entrenador o directivo) van y vienen. Con una buena jugada, un buen planteamiento táctico o un buen fichaje, pueden fácilmente robarse la atención de millones. Durante su estancia, generarán sentimientos extremos pero fugaces y, en el momento que abandonen la causa, por una mejor o peor, las sensaciones pasarán a ser sólo recuerdos. El escudo no actúa de esta manera. Lejos de ser transitorio, el escudo juega un papel constante en nuestras vidas. Bajo éste, habrá decenas de jugadores, entrenadores y directivos que nos deleitarán o decepcionarán, pero lo que verdaderamente perdurará, es la emoción creada en estas acciones por estar siendo ejecutadas defendiendo una causa, un escudo, un ideal.

Su contraparte, es decir, la respuesta al escudo, sería el aficionado.

El fútbol se vuelve una cultura en cada país. Todo el mundo lo habla, de manera positiva o negativa. No hay casi restricciones para jugarlo, se puede jugar donde y con quien sea. Antes, durante y después de vivirlo en cualquiera de sus facetas, puedes reírte, excitarte, conformarte, enojarte, entristecerte o frustrarte. Sin dominarlo a la perfección, se vuelve un pasatiempo o tema de conversación automáticamente. Te pueden presentar a Juan, John, Joao, Jan o Iván, y aunque sean desconocidos para ti, el verlos patear un balón o portar los mismos colores que tú crea un lazo de confianza inexplicable.

Dentro del mundo futbolístico, encontramos dos vertientes: el fútbol mediático y el social. El primero es al que todo aficionado se rinde, es el que despierta una «afición», vamos. Aquí, el morbo vende y la crítica satisface a corto plazo, ni quien lo cuestione. Mientras más títulos, goles y polémica generes, más éxito tendrás entre seguidores y patrocinadores. Si un Jeque árabe le invierte 200 millones a un equipo incógnito, si Messi anota 91 goles en un año futbolístico, si el Zenit compra a Hulk por 50 millones o si la Juventus se ve incriminada por amaño de partidos, entonces nos paralizamos momentáneamente para investigar todo acerca de estas situaciones, sabiendo de por medio que el impacto que puedan tener sobre nuestras vidas, es mínimo. Es normal y totalmente válido. Es entretenimiento, y lo necesitamos para distraernos.

Sin embargo, hay otro lado que sólo existe en nuestra pequeña burbuja a primera vista, pero con un alcance más amplio que ignoramos. Este eslabón perdido se llama fútbol social e involucra al escudo, el barrio, la pelota, la persona y un factor extra de desarrollo social. El fútbol, el club y el barrio son como piezas de Lego que encajan perfectamente, aunque este último concepto se menosprecie o, en el mayor de los casos, se ignore. El eslabón social del fútbol es un lado poderoso pero invisible. Una pelota de fútbol destruye idiomas y fronteras.

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LAS CANCHAS DEL CHE.

Las Canchas del Che es un espacio para descubrir este lado social del fútbol en el mundo. En 1952, Ernesto Guevara, más conocido como el Che, inició un viaje por Latinoamérica junto a Alberto Granado. A medida que avanzaba en su viaje, Guevara iba siendo testigo de las múltiples facetas sociales que las distintas culturas de América poseía. Buenas y malas, las experiencias vividas y vistas por Guevara formaron una personalidad nueva en él, le abrieron su mente por así decirlo. Tiempo después terminaría con ideas extremas y ayudaría a distintos países de Latinoamérica a librar revoluciones, pero esa ya es otra historia.

Guevara es el autor de un discurso muy conocido, siguiendo el bolivarianismo puro, ese que no está afectado por la parafernalia política. Lo realizó en Perú al término de un voluntariado en un hospital para leprosos:

«Creemos, y después de este viaje más firmemente que antes, que la división de América en nacionalidades inciertas e ilusorias es completamente ficticia. Constituimos una sola raza mestiza, que desde México hasta el estrecho de Magallanes presenta notables similitudes etnográficas. Por eso, tratando de quitarme toda carga de provincialismo exiguo, brindo por Perú y por América Unida.»

Y así, me embarco en un travesía por todo el continente americano, siguiendo los pasos de Guevara pero enfocado exclusivamente a lo que nos quita el sueño cada día: el fútbol, que también posee similitudes etnográficas en América Latina, como diría Ernesto. Tambien es necesario recalcar que hay historias o experiencias que son ignoradas a primera vista y entenderlas, nos daría una visión alternativa del fútbol en general. Los relatos del «Mágico» González en El Salvador, el fútbol callejero en cada país, los nexos de Pablo Escobar con el fútbol colombiano, las barras bravas de Argentina, el Mundial del 2014 en Brasil, la inexplicable fidelidad de los hinchas de Peñarol, el fútbol en tiempos de dictadura en Chile, ONGs que usan este deporte como herramienta de desarrollo social, el fútbol playero del Caribe mexicano, el porqué no hay fútbol en Nicaragua y los múltiples puntos de vista que tiene una sociedad ante los Clásicos nacionales como Boca-River, Millonarios-Santa Fe, Alajuelense-Saprissa, Flamengo-Fluminense, Universitario-Alianza Lima, etc.

Dicho esto, los invito a que conozcan este lado del fútbol latinoamericano y me acompañen en esta aventura a través de este espacio semana tras semana.

Ver segunda entrega: «Descalzo«.
Ver tercera entrega: «El Gol más hermoso«.
Ver cuarta entrega: «#JaguaresEsDeChiapas«.
Ver quinta entrega: «La Tierra sin Fútbol«.
Ver sexta entrega: «Una Crónica Bocatoreña«.

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