Marcos Llorente llegó al primer equipo del Real Madrid en la temporada 2015/2016, desde ese momento su participación en el club no fue muy alta puesto que solo jugó tres partidos.

Luego de esa temporada, se fue cedido al Deportivo Alavés, donde tuvo mucha participación dentro del campo de juego, acumulando una importante cantidad de minutos, lo que hizo que volviese al conjunto merengue.

Sin embargo, ni Zinedine Zidane ni Julen Lopetegui vieron lo que este jugador podía hacer. Santiago Solari llegó y dejó que Llorente demostrara lo que puede hacer dentro de uno de los clubes más importantes del mundo con tan 23 años de edad.

El mediocentro participó con más frecuencia debido a la lesión de Casemiro, cumpliendo con una alta participación lo que fue llamado a hacer. La cereza del pastel fue el galardon de MVP en la final del Mundial de Clubes ante el Al Ain, partido en el que anotó un gran gol.

Llorente no sabía lo que era marcar como jugador de Primera e hizo el que servía para que el Real Madrid se hiciera con su séptimo título como mejor del planeta. El tanto y esa obsesión suya por dar equilibrio al juego y robar balones le llevaron a ser considerado como el mejor del partido, sucediendo a Gareth Bale.

«Me quedo seguro. Estoy contento y feliz y no tengo ninguna intención de irme», fueron las palabras de Llorente con la copa en el brazo y con el MVP de la final. Ahora, parece que la Casa Blanca ha encontrado una nueva estrella dentro del medicampo.

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