El impresionante Mirandés, de la tercera división española (2da B), confirmó hoy su calidad de matagigantes en esta edición de la Copa del Rey y eliminó en su estadio al Espanyol con una voltereta de último minuto que lo clasifica por el gol de visitante a pesar del empate a cuatro goles global.

Después de que el cuadro perico regresara de dos goles de desventaja y ganara el juego 3-2 en Cornellá – El Prat, Mirandés debía remontar el marcador para avanzar a una histórica semifinal de Copa del Rey. La misión parecía cada vez más complicada con cada minuto que pasaba del primer tiempo sin caer el gol favorable. Así se fueron al descanso y el Espanyol, con la participación de Héctor Moreno como titular, veía las semifinales a su alcance.

Los segundos 45 minutos empezaron prácticamente con ventaja para los blanquiazules con el gol de vestidor de Rui Fonte al minuto de reiniciado; pero Mirandés, que ya había eliminado a Villarreal y Racing -también de Primera División-, nunca bajó los brazos.

Su máxima figura, y hasta el momento el jugador más destacado -y goleador- de todo el torneo, Pablo Infante, con un poco de suerte, empezó la remontada con el gol del empate en el 57′; los catalanes, conscientes de la amenaza que representa un cuadro motivado y con el momento anímico a favor, intentaron congelar el balón y perder el mayor tiempo posible.

Estaban a punto de conseguir su objetivo hasta que, en el segundo minuto de compensación, Caneda peinó milagrosamente un balón para marcar el segundo gol, el del empate global y la inesperada clasificación a semifinales. Así, calladito y sin que casi nadie le prestara atención, el Mirandés ya se instaló en la antesala de la final y podrá presumir su mejor rendimiento en la historia. Cuidado con ellos, que miedo no tienen.

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