Seguramente muchos de ustedes no lo vieron jugar. Es mas, su nombre quizá tampoco lo conozcan. Pero pregúntenle a sus padres, tíos o hermanos mayores por Sócrates. Su futbol lució tanto en lo individual como en lo colectivo con la selección brasileña de los años ochenta. Formó parte de la verdeamarela que cautivó a propios y extraños en el Mundial de España ’82. Junto a Zico, Falcao, Éder, entre otros, Sócrates fue una de las batutas de la orquesta brasileña de esa Copa del Mundo, selección considerada como una de las mejores de todos los tiempos. De hecho se ha llegado a disputar ese honor con la legendaria verdeamarela de México ’70.

Su calidad futbolística también la demostró con Flamengo, Santos y Botafogo, pero muy especialmente con Corinthians, equipo que no solamente significó un espacio para derrochar su talento nato sino también para darle dignidad a los futbolistas y para combatir la dictadura militar con su posicionamientos de izquierda y férreo defensor de los derechos humanos; no le tuvo miedo a las represiones. Fue en Corinthians donde fundó el movimiento Democracia Corinthiana, dicho movimiento logró que dirigentes del club sometieran decisiones importantes a votación entre los integrantes del plantel. Es decir que los jugadores tenían voz, libertad y no eran tratados como moneda de cambio. La iniciativa de Sócrates surtió efecto, pues Corinthians lograría un bicampeonato tras la aplicación del movimiento (1982, 1983).

Se retiró en 1989, con 35 años de edad, para concluir algo que el futbol le impidió continuar: sus estudios de medicina. Se le conocía bajó el mote del Doctor y surge a raíz de que fue uno de los pocos jugadores que contó con una carrera universitaria. Sócrates tenía la convicción de ayudar con buen futbol en la cancha, así como con labor social fuera de ellas y la medicina era una puerta viable para tal fin.

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Desafortunadamente, y pese a ser médico, Sócrates no pudo contra una enfermedad que lo atrapó en los últimos años, el alcoholismo. Estragos del retiro o una posible depresión, el astro brasileño se sumergió en una incontrolable adicción de consumir bebidas alcohólicas y esto fue lo que provocó su muerte. Y es que este día, a los 57 años de edad, Sócrates ha fallecido a causa de un choque séptico de origen intestinal, mismo que se derivó de una cirrosis hepática como consecuencia del alcoholismo.

“Sócrates jamás hizo esfuerzo para ser un crack: sencillamente, lo era”, publicó una revista brasileña en alusión a que Sócrates era de esos jugadores que no necesitaban entrenar sino tener un balón en los pies. “No soy un atleta. Soy un artista del futbol”, dijo Sócrates a la agencia DPA en 1984; tales declaraciones las confirmó dos años después en el Mundial de México ’86, donde dejó en claro que los cracks no se hacen, sino nacen.

Murió Sócrates, partió el Doctor y el futbol sigue quedándose huérfano de leyendas.