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Ganó Necaxa porque insistió más, porque comprendió el juego, atacó cuando debió hacerlo y básicamente porque la metió. Enfrente un Santos que todavía no digiere el denso problema de olvidar a Romano y asimilar a Cocca. Y ganó Necaxa, además, porque Santos le permitió mucha pelota, mayor peligro; les delegó la responsabilidad y, gustosos, los Rayos la aceptaron.

  • 1Club Necaxa
  • Santos Laguna
Rayos: Pérez; Castro, Salazar, Quatrocchi, Ledesma; Barbosa, Mosqueda (Gandín, 64’), Silva, Chávez; Suárez (Pérez, 85’), Blanco (Íñiguez, 72’). DT Sergio Bueno


Guerreros: Sánchez; Estrada, Lacerda, Baloy, Olvera (Ruiz, 85’); Álvarez, Arce, Rodríguez, Ludueña (Cárdenas, 67’); Peralta, Benítez (Quintero, 73’). DT Diego Cocca
Goles: 1-0 Íñiguez (74’)
Árbitro: Jorge Eduardo Gasso
Incidencias: Estadio Victoria, de Aguascalientes. Jornada 8, Clausura 2011

1-0 de Ismael Íñiguez y ya. Pero el gol vale mucho más por el pase de Darío Gandín. De un largo lance de Quatrocchi se desarrolló el desnivel del partido: Gandín, goleador, fungió de creativo, crack y se lució con la asistencia que le mandó a Íñiguez que no acompletaba los dos minutos en el campo. Se quedó prácticamente solo, con una marca un tanto retrasada que nunca lo alcanzó y simplemente vio de lejos su disparo, el balón que cruzó a Oswaldo y a Oswaldo que se quedó tirado.

Es así como puede reírse y mucho el director técnico Sergio Bueno. Lo trajeron a revolucionar un desanimado y laberíntico equipo rojiblanco. Todavía no lo ha logrado, pero se ve el cambio de actitud, de variantes, de fuerza y obviamente se refleja a la hora de hacer cuentas en las diferentes tablas. Tres puntos lo separan del Querétaro en la tabla de cocientes.

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Este partido era particularmente importante, vulgarmente conocido como de seis puntos, pues además de la agonía del descenso, los laguneros son rivales de grupo de los hidrocálidos. Significan mucho más por lo transmitido desde las gradas, por los cánticos, por las esperanzas que ya miran más claro el oasis de permanencia que veían muy borroso hace semanas.

En cuanto al futbol en el Estadio Victoria, fue vistoso sin gran proporción pero con algunos destellos que valieron la pena. Parejo, con Necaxa más peligroso en los dos tiempos. Y es que por más que el segundo lapso comenzó con Santos volcado, los de casa pudieron aguantar.

El problema había sido la poca comunicación entre las líneas, lo individualista de todos los elementos. Y quien fungió como equipo, al final, fue el comandado en el banquillo por Sergio Bueno. Hizo los cambios, sacó al malo de Mosqueda y metió a Gandín, puso a Íñiguez en vez del agotado Blanco. Otra cara y mayor unión. De ahí vino el gol y la comprensión del juego, la supremacía pues. Cayó así, de los botines del equipo traducido en el apellido Íñiguez, la victoria, los tres puntos de vida.