El líder del torneo cayó en Aguascalientes. La primera mitad fue toda para Necaxa y el cierre de la segunda para Cruz Azul. La figura se erigió en los arqueros: el hidrorayo Óscar Pérez de brillante actuación; y Corona que terminó de goleador enfurecido por la insensata intervención del árbitro central.

Llega un momento en donde el futbolista profesional se olvida de obligaciones, trámites, negocios, dinero, necesidades, cámaras y luces. Entonces el deporte vuelve a su esencia y los protagonistas a su grado de jugadores de futbol.

Cruz Azul había dado señales de diversión, de comunión y de libertades en la cancha que los habían reflejado como un equipo capaz de llamar la atención. Hoy regresaron otra vez a la preocupación y automatizar su futbol. Se acordaron de que están en el inconsistente balompié mexicano.

En cambio Necaxa comenzó el partido explicando lo lindo que es esto. Trazos compactos, toques de primera, precisión en las líneas que mandó al campo el Ruso. Se comienza a vislumbrar la mano de Brailovsky en unos Hidrorayos que quieren darle un trato más estético al balón.

  • 2Necaxa
  • 1Cruz Azul
Necaxa: O. Pérez; Obed Rincón, L.A. Padilla, D. Saavedra, J. Ledesma; P.C. Chávez, I. López, J. Palacios (E. Barbosa 70′), J.C. Mosqueda; N. Pavlovich (Hurtado 72′), D. Gandín. DT Daniel Brailovsky.


Cruz Azul: J.J. Corona; R. Chávez (A. Castro 77′), H. Cervantes, J. Huiqui, F. Pinto (A. Cortés 74′); C. Giménez, G. Torrado, G. Pineda (Biancucchi 46′); A. Vela, J. Orozco, E. Villa. DT Enrique Meza.
Goles: 1-0 Gandín (13′), 2-0 Pavlovich (36′), 2-1 Giménez (67′).
Árbitro: Fabricio Morales Bojórquez. Marcó dos penales, dudoso al minuto 12 a favor de los locales y el otro correcto al 66′ para La Máquina. Anuló un gol de Corona al último minuto y lo expulsó por doble amarilla (95′).
Incidencias: Jornada 9 del Apertura 2010. Estadio Victoria.

De todas formas el renombre tiene un lugar asegurado en este tipo de partidos entre un primer lugar y un aspirador a no descender. Sin tanta espectacularidad y más bien con problemas para hilar sus jugadas, Cruz Azul le significó un dolor de cabeza al portero local, que mantuvo su arco a salvo de manera solvente y espectacular.

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¿Confirmación de nivel? ¿Silenciador de críticas mundialistas? Nadie sabe. Pero Óscar Pérez fue factor y para bien en su equipo. Ya lo viene mostrando desde que regresó de Sudáfrica.

El primer gol fue un penal inexistente, inventado por un árbitro destinado a sufrir por su protagonismo e inseguridad a la hora de la verdad. El segundo, una genialidad espontánea de Pavlovich que sentenció la noche.

El segundo tiempo fue diferente. Necaxa se guardó para no desentonar con la ‘normalidad’ federativa nacional y aprovechó para inquietar vía contraataques made in Gandín & Mosquedaland. Profe Meza modificó a sus laterales de inicio -Pinto y Chávez por Cortés y Castro- por jugadores más técnicos con el balón pero más torpes en sus coberturas. Y se vio reflejado a la hora de intentar filtrar balones a gol y en las marcas a las contras rojiblancas.

Necaxa culminó guardado en su área ante unos cementeros impetuosos pero faltos de innovación. De cualquier manera sus constantes llegadas rindieron sus frutos cuando en tiempo agregado inmortalizaron la figura del portero necaxista una vez más (por una reacción de intuitiva de mover el brazo) al salvar una clarísima. Lo más emocionante vino de inmediato, cuando Corona se sumó al ataque y cabaceó, metió gol y el árbitro -insensato- decretó anularlo además de expulsar al guardameta celeste cuando el partido se había terminado.

Pero el balance de la noche no fue para el ganador, sino para Luis García que contundentemente afirmó: “Entra Maximiliano Biancucchi, primo de Messi. Aunque digan por ahí que es primo de Maradona, es de Messi. Hay que conocer y ver un poquito más de futbol internacional”, en alusión a la narración de Enrique Bermúdez hace dos semanas en el Atlas 1-3 Cruz Azul.