Foto: Graham Stuart | AFP

Carling Cup, octavos de final en curso. El mítico St James Park abrió sus puertas a un ‘crack’ mexicano y no, no fue a Kuno Becker. Se trató de Carlos Vela, quien saltó al campo decidido a derrochar toda su magia y demostrarle a Wegner que el mundo está equivocado y que merece estar junto a Bendtner, Walcott y compañía.

  • Newcastle
  • 4Arsenal
Newcastle: Krul; Taylor, Perch, Williamson, Kadar; Routledge (Gutiérrez 56’), Guthrie, Vučkič; Løvenkrands (Carroll 57’), Smith (Barton 71’), Ranger. DT Chris Hughton


Arsenal: Szczesny; Djourou, Gibbs (Sagna 19’), Koscielny, Eastmond; Rosicky, Eboué, Denílson; Walcott, Vela (Fábregas 70’), Bendtner (Emmanuel-Thomas 84’). DT Arsène Wenger
Goles: 0-1 Krul (a.g. 45+1’), 0-2 Walcott (53’), 0-3 Bendtner (83’), 0-4 Walcott (88’).
Árbitro: Andre Marriner.
Incidencias: 8vos de Final de la Carling Cup, realizada en el St James Park que registró un lleno

Pero apenas a los 30 segundos de juego, Vela firmó el destino que le acompañaría el resto de sus 69 minutos y medio en el partido: tras un error de la defensa albinegra, el mexicano tuvo la primera gran oportunidad al quedarse solo frente al arquero Krul, quien con el pie izquierdo evitó que su equipo se trajera un gol de vestidor. La televisión enfocó al ’11’, quien reía con singular alegro. Así lució toda la noche.

El cotejo se contagió del síndrome de la alegría deficiente adquirida, también conocido como Carlos Vela. Gran intensidad, penales no marcados, fallas garrafales y futbol estético. Justo antes de concluir el tiempo de compensación, Vela provocó, gracias a su torpeza con el balón, un tiro de esquina que derivó en el 0-1 para el Arsenal: un increíble autogol estilo Chicharito del arquero Krul.

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Entonces se abrió el terreno de juego. Mientras Ranger incomodaba a la zaga Gunner, Bendtner fue un completo demonio que ocupó al otro sector del campo. La media cancha era un trámite sencillo para las dos delanteras que se brindaron en todo momento. Fue así como, y a pesar de su oso involuntario, tanto Krol como Szczesny brillaron con sus paradones.

Los otros tres goles fueron obra de la rapidez y precisión del Arsenal que ya nos está acostumbrando a verlos celebrar en grandes cantidades cada que salen a jugar. Theo y Nicklas se encargaron de redondear el buen espectáculo de su equipo, dinámico, fugaz, eléctrico.

A 20 minutos del final entró Cesc por Vela, supuestamente para darle mayor control al medio campo, pero terminó por contribuir más a la gestación de peligro, que a la relajación del ritmo hiperactivo de los Wegner’s Boys. Pues además de todas las llegadas londinenses, Szczesny detuvo al menos otras cinco inminentes de gol… pudo haber salido en hombros, pero la diferencia de 0-4 detuvo cualquier impulso y, en cambio, catapultó a su equipo a los 4tos de final.