Pensemos que la edad no tiene nada que ver y es cosa de exabruptos repetinos impulsados por el calor. La cosa es que Enrique Meza ahora sí se voló la barda y no precisamente por no prometer un título, sino por tachar de “adormilada” a su afición.

Para empezar, el Ojitos se amarra a un concepto que a menudo cita cuando las cosas salen para mal, la fortuna. Jamás le llama suerte y la considera elemental para justificar las debacles: “es difícil prometer algo que no está en nuestras manos, está en nuestras manos intentar hacer un buen trabajo. Casi todos los campeones tuvieron un grado de fortuna, a todos nos ha pasado”.

Por si fuera poco, y para quedar bien con el jefazo, Marcelo Palau respaldó las declaraciones de su técnico al señalar que no se pueden prometer títulos pero sí trabajo diario. ¡Muy original el hombre! En fin, lean sus dichos: “tampoco me parece bueno estarle diciendo a todo mundo que se comprometen a algo”.

Órale, no prometan títulos ni campeonatos pero denle su lugar a la afición. En todo caso, cómo no quieren que esté adormilada ante los continuos letargos del fracaso, haciéndoles esperar algo que no llega. Aunque para el Ojitos las tribunas llenas significan otra cosa: “”¿Volver a enamorar a la afición? Creo que el torneo pasado entregamos buenas cuentas, aunque para ellos lo único que importa es el título”. Preguntémonos: ¿qué otra cosa les puede importar más?

Pues ¿qué quiere el buen Ojitos?

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