La falta de pagos, exabruptos de Lebrija, venta del equipo y protesta son temas que se han opacado en Atlas para dar luz a un hecho distractor, los abucheos a Pacheco. Quienes hayan visto el partido ante Estudiantes sabrán de lo que se trata. Para los que no lo vieron, comentarles que la afición rojinegra reprochó el desempeño del futbolista durante el juego.

Órale, quizá la afición se equivocó en abuchearlo cuando pudieron hacerlo o contra todo el equipo por el funcionamiento o contra directivos y entrenador por sus decisiones. Pero de eso a llamarlos “estúpidos”, como lo hizo Juan Dosal para calificar la actitud de los aficionados es muy distinto. En fin.

El punto es que Benjamín Galindo, el mismo que se lavó los manos ante la protesta y que en lugar de apoyar a sus jugadores pidió disculpas a los altos mandos por la actitud de voltearse las playeras, quiere cuidar a Pacheco.

No está mal que lo cuide, pero pudo haberlo hecho desde el sábado. A Galindo se le ocurre sacar a Pacheco cuando peor jugaba el equipo y lo único que logró fue exhibirlo para que más lo abuchearan. Sin embargo, ahora piensa distinto:

“En este momento hay que dejarlo tranquilo, él va a estar mucho mejor si no está presente aquí; tengo que estar junto a él. Se le ve gran disposición, quiere salir de ese marasmo en el que se encuentra”.

Asimismo, resaltar que el jugador que entró de cambio por Pacheco fue Osorno, quien semanas atrás manifestó su oposición a la forma de actuar de la directiva en torno a los pagos. El menos culpable del parche que quiere tapar los conflictos es Osorno. Respecto a Pacheco, ¿será chivo expiatorio para calmar las aguas?

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¿Ustedes qué opinan?