Nada que no se percibiera, pero faltaba la voz que lo confirmara de su ronco pecho. En una nota publicada por El Universal, Justino Compeán, el mandamás de la FEMEXFUT, reafirma que la Selección Nacional es un negocio y tiene el deber de cumplir con sus compromisos comerciales.

Estas palabras vienen a colación luego de recordar críticas vertidas por Memo Ochoa, quien después del Mundial de Sudáfrica externara que uno de los males para generar resultados es el cumpimiento de múltiples acuerdos comerciales por parte de varios jugadores. Nomás hay que recordar los sandwiches.

Tales dichos causaron molestia en Compeán, que de plano reaccionó con las siguientes palabras: “Absolutamente, ellos saben que, quien está en la Selección Nacional, primeramente es por deseo, por absoluta motivación, pero también saben que tenemos compromisos comerciales, que estamos en un negocio”.

Recalcado el rol del Tri como fuente monetaria, Justino repartió responsabilidades de esta visión billetuda sobre el representativo nacional: “hay muchos jugadores, Memo es uno de ellos, que son los preferidos de los anunciantes, y en lo económico también se van remunerados, o sea que nadie se puede quejar”.

Quizá en la última línea se muestra un yerro, por no decir indiferencia, de Compeán, pues sí hay un todo que puede y debe quejarse, la afición. Sector indispensable en este deporte, la afición sufre los estragos de actuaciones infames como la del Mundial citado. ¿Hasta cuándo se tomará en cuenta al aficionado y al futbol en esencia?

Con tal de no quedar tan mal parado, el mandamás de la FEMEXFUT negó que el aspecto económico esté por encima de lo deportivo y se justificó de la siguiente manera: “tenemos que generar ingresos, porque también tenemos muchas Selecciones que no generan y a todos debemos darles el apoyo”.

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Para concluir, y a manera de pregunta: ¿cuántas Selecciones han dado resultados durante su mandato con los apoyos referidos? Ustedes digan.