Paralización del fútbol chileno hace que vuelva a estar en duda la final de la Libertadores en Santiago

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La crisis social en Chile, con situaciones de violencia que no se habían registrado desde el regreso a la democracia en 1990, llevó a la Asociación Nacional de Fútbol (ANFP) a suspender toda la actividad programada para el próximo fin de semana. El anuncio oficial fue hecho este martes en incluye a todos los partidos del 25, 26, 27 y 28 de octubre en Primera División, Primera B y Segunda División.

El presidente de la ANFP, Sebastián Moreno, declaró: «El fútbol es una actividad social, está enraizado en la sociedad y no podemos estar ajenos a la situación que atraviesan miles de chilenos».

Esta es la segunda postergación de fútbol en Chile, pero en este caso será total, ya que el último fin de semana sólo se suspendieron los partidos en la capital, Santiago. Pero la violencia se extendió a otras ciudades, por lo que ya no había manera de realizar una jornada parcial. Además, están afectados los servicios de transporte aéreo y de micros, lo cual complicaba todos los traslados, y la policía, que no podía garantizar la seguridad en los estadios, sabe que un partido de fútbol es un escenario en el cual los ciudadanos pueden expresarse por la crisis social.

Por ahora, la final de la Copa Libertadores está programada para el 23 de noviembre en el estadio Nacional de Santiago de Chile. La Conmebol lo ratificó tras estallar el conflicto, pese escenario potencia la duda. La entidad sí suspendió la Copa América de futsal que iba a disputarse en Chile.

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