Ante el repentino fallecimiento de Néstor Kirchner, River y Boca prácticamente acordaron jugar el superclásico el próximo martes 16. Sin embargo, y al declararse el duelo nacional, los xeneizes cambiaron su postura unas horas después; exigen jugar el domingo 14.

Esta situación no fue tomada con agrado por Passarella, quien se enfadó por la falta de caballerosidad de sus homólogos bosteros. Ofendido, intentó comunicarse con Jorge Amor Ameal, presidente de Boca, para llegar a un acuerdo sobre el horario. Para su infortunio y mala suerte, se le informó que Amor no podía atenderlo porque estaba ocupado en la presentación de un documental sobre Palermo.

Más se enojó el Káiser. Pero peor se puso cuando escuchó a Amor Ameal dando entrevistas a diversos medios; no estaba tan ocupado. Simple y sencillamente Boca quiere jugar el domingo 14 y no se mueven de postura. Sumamente molesto por la actitud del acérrimo rival, y al ver que no hay forma de dialogar con ellos, Passarella opta por otros caminos.

Estos diferendos por el horario han llegado hasta la AFA, organismo encargado de ponerle punto final al conflicto. Todo indica que se inclinarán por Passarella, pues mantiene buena relación con Grondona.

Lee también   Sabadell empata con Las Palmas; Aníbal juega 24 minutos