Hace un año un aficionado de Benfica lo encaró en un centro comercial para reprocharle su insistencia por dañar al equipo cada vez que le pita un partido. No hizo caso a los reclamos y a cambio recibió un cabezazo que le rompió dos dientes y lo dejó fuera de acción por algunas semanas. El árbitro que sufrió la agresión es Pedro Proenca, el portugués encargado de silbar la final de la Euro entre Italia y España.

Considerado el enemigo público número uno por parte de los aficionados al Benfica, Proenca ha sido señalado en varios ocasiones como un silbante que «mata» al equipo cada vez que le pita, pues tiende a perjudicarlo con decisiones «increíbles» como marcarle penales en contra cuando no hay faltas de por medio.

A pesar de ser visto como un colegiado «tendencioso» en la liga portuguesa, Proenca se ha consolidado como uno de los árbitros más destacados a nivel internacional. Condujo la final de Liga de Campeones entre Bayern Munich y Chelsea y ahora estará en el duelo decisivo de la Eurocopa.

No obstante en la Euro también ha dado de que hablar, pues fue el nazareno que empujó al irlandés Keith Andrews cuando iba a controlar un balón en el partido ante España de la primera ronda.

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