FOTO: ADRIÁN MACÍAS | MEXSPORT

Hay partidos que a nivel cancha resultan poco atractivos e incluso feos, sin embargo albergan elementos llenos de surrealismo que terminan por hacer entretenido el balón. Tal es el caso de lo que se vivió en el Puebla-Estudiantes.

  • 2Puebla
  • Estudiantes
Puebla: Álvarez; Ortíz, Acosta, Rincón, Corona; Lugo, Salinas, Ayala, Jiménez; Pereyra (Cuevas 88´), Borja. DT José Luis Trejo


Estudiantes: Martínez; Cabral, Jiménez, Leaño, García (Lillingston 88´); Morales (Partida 55´), López, Vallejo (Castillo 46´), Medina; Zamogilny, Cejas. DT José Luis Sánchez Solá
Goles: 1-0 Lugo (56´), 2-0 Borja (90´)
Árbitro: Jorge Eduardo Gasso
Incidencias: Fecha 3. Partido efectuado en el Estadio Cuauhtémoc

Después de un primer tiempo para el olvido, ambos equipos sacaron sus mejores trapos de alegría, comicidad y surrealismo puro para la segunda parte. De entrada la atmósfera generada por el regreso del Chelís al Cuauhtémoc ya daba de qué hablar. Pero la cancha también aportó lo suyo.

Cuando parecía que la tecolotiza controlaba a la camotiza vino una jugada cargada de gags, misma que determinó el rumbo del resultado. Salinas se barre en la media luna del área tecolota y deja viendo estrellas a López. Después, el propio Salinas toca el balón a Lugo y…

…entre trompicones y con una manera de correr muy peculiar entró al área. Previo a la definición para liquidar a Martínez se vio gratificado con las acrobacias y locuras de la defensa estudiantil: Cabral tirado y rodando, Leaño extraviado en su limbo.

Al final del partido vino otra estampa entretenida: el solitario Félix Borja liquida a Martínez y corre a festejar poniéndose una máscara haciendo gala de movimientos similares a los de un Hombre Araña pirata. A lo largo de 90 minutos fue el único momento donde sintió el calor de sus compañeros; hasta eso se vieron bellos al festejar con él.

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Ajenas al gol, hubo circunstancias que aportaron sonrisas al surrealismo plasmado. Una de ellas fue la siempre grata presencia de Alejandro Acosta, quien revienta balones a caudales, toca mal, se tropieza, remata. Ni qué decir de las entradas de Cuevas (Puebla) y Lillingston (Estudiantes) al minuto 88, apenas y pudiendo trotar un metro de campo. Por si fuera poco, el silbante fue Gasso, quien marca lo que quiere y teme decisiones.

De ahí en fuera, y si hablando de futbol se trata, caeríamos en la infamia y seriedad constante de nuestra liga: amontonamiento en medio cancha, toques fallidos, desaprovechamiento de balón parado, etcétera.