Sin duda un duelo ya sea por una distancia física o afectiva conlleva un tiempo para acomodar el alma. Pero en ese periodo el revuelo de las emociones nos orillan a pasar del grato recuerdo al pronunciamiento de fallas y defectos al por mayor. Algo así le pasa a Ranieri.

El técnico italiano sigue dolido de haber dejado a la Loba y a pocos días de su reciente desempleo revela algunos problemas que le aquejaron al interior del vestidor romano. Principalmente se enfoca a Totti y Pizarro.

Con respecto al primero, Ranieri dijo “no soy entrenador personal, sino de 25 jugadores y algunos requieren más atención por el simple hecho de que son especiales. ¿Totti?, una muestra de esto, nunca argumentó nada al resto y en el vestuario es mucho más de lo que puede parecer desde fuera”.

En atención al segundo, y luego de que suscitarán calificativos como “mercenario” por parte de la hinchada de Roma hacia el chileno, el entrenador comenta que “siempre tenía problemas en la rodilla y cuando le pregunté si el problema era conmigo, me dijo que no, pero jamás me miró a los ojos”.

Por último, y sin dejar de lado su duelo, sacó a flote ese rol de víctima que tendemos a utilizar después de una ruptura. Claro, su tono es relacionado a Roma: “el sentimiento era diferente según el partido pero siempre lo acaba pagando el entrenador. Cada uno juega por su dignidad pero el culpable siempre era uno, yo”.

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