Apuntes del Real Madrid 2-0 Borussia Dortmund por la vuelta de las semifinales en la Champions League.

1. JUGADOR COMO PERSONA

Lo táctico ayuda, lo técnico distingue pero lo motivacional sobresale. «Cuanto más te preocupes por la persona, más obtendrás a cambio”, dice Jürgen Klopp en uno de sus pasajes más conocidos. Su contraparte portuguesa es un especialista en esa materia y las hazañas que se le han atribuído, a lo largo de su carrera, han ido de la mano con la plenitud emocional de los jugadores que las realizan bajo su liderazgo. La campaña mercadotécnica que el Real Madrid y los medios españoles iniciaron esta semana con la épica remontada, sumado al efecto Mou y el empuje del Santiago Bernabéu, por poco y logran lo impensable. La cara de Kloppo en el gol de Sergio Ramos lo decía todo: era presa de su propia filosofía.

2. INTENSIDAD BLANCA

Agresivo, insolente y precipitado. La postura del Real Madrid en los primeros 20 minutos nos trae recuerdos de esos múltiples encuentros que disputó contra el Barcelona, en donde aun no encontraba la fórmula mágica. Atacar, correr, verticalizar, desbordar y disparar con una intensidad altísima, pero con sobreuso de estamina. Tras 30 minutos, el resultado es evidente: no quedan piernas, sólo corazón.

3. BVB

A la hora que se presenta un problema, muchos preferimos buscar la solución a través del camino más difícil. ¿Tiene con qué remontar el Real Madrid? ¿Qué tanto pesará el Bernabéu? ¿Es mejor Benzema o Higuaín; Modric o Khedira; López o Casillas? En la búsqueda de una vía libre y accesible para la hazaña madridista, nos olvidamos que el acceso no depende de ellos; las casetas de cobro son exclusivamente amarillas y negras.

4. PRESIÓN

El éxito del Borussia Dortmund no yace en Robert Lewandowski, Marco Reus o Mario Götze. Es más, no yace en los jugadores, individualmente hablando. La varita mágica la usa Klopp, al poner 22 jugadores en cada partido. Presionar en la salida, presionar en el mediocampo, presionar en tres cuartos, presionar en las jugadas a balón parado, presionar al portero y, lo más importante, presionar en la pérdida. El delantero es el primer defensa.

5. FORMACIÓN «TORTUGA»

El orden de los factores no altera el producto. Schmelzer, Subotic, Hummels, Piszczek, Gündogan, Blaszczykowski y Bender tienen posiciones asignadas, pero a la hora de defender son un sólo escuadrón de batalla, una formación de «tortuga» como la que usaba el Rey Leonidas. Un líder con visión panorámica en el fondo, ya sea Hummels, Subotic o incluso Weidenfeller, orquesta el movimiento sin balón de los jugadores ya mencionados para hacer el dique impenetrable. Si el Real Madrid ataca por un costado, entonces la medular rota y el lateral más lejano sube a cubrir el hueco.

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6. JUGAR SIN BALÓN

Robert Lewandowski sigue llevando el estandarte del protagonismo minimalista. Y para resaltar esto, del otro lado se encontraba Gonzalo Higuaín. Un «9», sobre todo jugando en solitario, debe contar con la capacidad de a) ser un dolor de cabeza para los defensas sin balón, b) tener la bola lo menos posible y c) jugar la mayor parte del tiempo de espaldas al arco. Tres puntos para el polaco; sólo el segundo para el argentino.

7. CABEZA ARRIBA

«Cuando se pierde, que sea así», declaró Sergio Ramos tras el partido. Se vale perder, se vale llorar y hasta se vale maldecir. Lo prohibido en el fútbol es dar la espalda o retroceder, entregar el triunfo sin dar pelea. La mayoría de la gente que asistió al Bernabéu esta noche iba en busca de ver la hazaña, pero más que nada, de ver a un equipo con entrega, orgullo y perseverancia. De ver una cuerda tras caer en el calabozo. Dudo que se hayan ido decepcionados bajo este último punto.

8. EL «HUBIERA» NO EXISTE

Si el Madrid hubiera jugado así en Alemania… Si Özil hubiera anotado esa en el primer tiempo… Si Benzema hubiera ingresado más temprano… Si Lewandowski hubiera anotado en vez de pegarle al poste… Si Gündogan hubiera disparado un poco más desviado y no al cuerpo de López… Si Mourinho se queda… Si se gana la Décima… El mundo condicional podría reflejar una realidad irreal, podría ser hogar de una hazaña que no sucedió. Sólo queda aplaudir al Real Madrid por el carisma y el espectáculo; pero los cuestionamientos y los casos hipotéticos quedan donde están todos los equipos de la fase de grupos: en el olvido. Nada puede discutir la superioridad alemana en los 180 minutos.