Pocos segundos antes de que Arturo Brizio pitara el final del partido, Kalusha había fallado un gol cantado por Enrique Bermúdez. América terminaría como el perdedor más contento y Cruz Azul como el ganador más desahuciado. Un 2-0 a favor de la Máquina permitió que las Águilas calificaran a la semifinal de la temporada 95-96 pues el global indicó un 3-2 en favor del equipo dirigido por Castelli, que a la postre sería derrotado por el bicampeón Necaxa.

Fue una gran demostración de futbol de ambas escuadras. Ese América espectacular de Biyik, Chávez, Blanco, Rossi y compañía se encerró estratégicamente para contragolpear con Luis García, Zague y Kalusha.

El Azul, por su parte intentó de todo con Yegros, Hermosillo, joven Palencia, Víctor Ruíz, Zamora y en el fondo un Scoponi… figurón. Lograron ponerse al frente rápidamente gracias a la decisión mostrada por ‘Gatillereee’ y ya en el segundo tiempo por una torpeza de Germán Villa que la clavó en propia puerta.

Los siguientes minutos fueron apasionantes. Vaya explosividad, ánimo. El Azteca todo lleno en conjunto y de pie mandaban a celestes y amarillos a no decaer. Y cumplieron.

Esa última jugada quedó inscrita en los anaqueles de ese buen futbol mexicano. Último tiro de esquina. Scoponi saltando al acecho en el área rival. Adrián Chávez viendo de reojo. El subcampeón Cruz Azul, si hacía un gol más eliminaba a los de Coapa, tal como en la temporada anterior en semifinales.

Suspiro agónico. Despeje de la zaga americanista. Bwalya que se zafó del primero con gusto y arrancó por la confirmación a toda, toda velocidad. Solo y su alma llegaron al área. El disparo, las manos arriba hacia el cielo, festejando. Hermosillo que cerró por si las dudas. El canto del Perro celebrando el pase del equipo de la televisora.

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¡Pling! el poste hizo lo suyo y Scoponi agarró con furia ese balón. Brizio pitó entusiasmado el final. ¡Qué final!