1. Bolívar, Defensor Sporting, Nacional de Asunción y San Lorenzo semifinalistas. Neta: ¿qué pedo con la Libertadores? Y ahora que lo analizo, ¡puta madre! Así las cosas, la final del Mundial de Clubes va a ser Real Madrid Vs Cruz Azul. Lo que significa que por primera vez en quién sabe cuántos años me veré obligado a apoyar de nuevo al equipo de mi triste infancia.

2. En este día del maestro todo mundo recordó al Profesor Jirafales, a la Maestra Jimena, al Maestro Galindo, al Maetro Reinoso, al Profe Cruz y hasta al Profesor Memelowsky. Del que nunca se acuerdan es del pobre Maestro Limpio. Como si los calvos no tuvieran su corazoncito… Ok, perdonad el chiste sangrón. 

3. Los juegos de ida nunca pueden ser llamados una final porque pase lo que pase siempre habrá mañana. Pensé que en el partido de hoy por la Copa Telmex, o como se llame lo que se están jugando León y Pachuca, iba a reinar la especulación, el temor y el respeto como suele ocurrir en los primeros 90 minutos. Me hubieran dicho que el partido iba a estar así de bueno y hasta me chutaba con gusto la narración de Orvañanos. (Es metáfora, no crean que estoy tan dañado.)

4. ¿Qué más voy a agregar de Puyol? Confiarles nada más que lloré como el ridículo que soy con la conferencia de prensa. Y encima, que lloré dos veces. Puyol podría salir a la banca en el partido contra el Atlético, entrar al minuto 89 y hasta bañarse de gloria si la ocasión se presta para recibir el homenaje que merece por parte del Camp Nou. Pero generoso hasta en el último segundo de su carrera, prefiere que su lugar en la banca lo ocupe alguien que pueda aportar más al equipo, por si acaso. Sin palabras. Le preguntaron a Puyi cuál entre todos fue el mejor momento de su carrera y él contestó que ver a Abidal levantar la Champions en Wembley. Entre tantos instantes gloriosos se quedó justo con el que no protagonizó directamente: sólo tipos como él saben reconocer que no hay mayor alegría que la de poder hacer feliz al prójimo. Eso es un capitán, dijo Xavi: el tipo más profesional que vio en la vida y con mucha diferencia. “Metía la cabeza donde otros no meten ni el pie”, apuntó Franco Baresi, recordando las muchas veces en que Puyol puso sin dudar su protectora cara entre la red y el proyectil redondo. Yo entre todo me quedo con sus escenas múltiples de Fair Play, como la del día en que el defensa del Mallorca le soltó una cachetada tras ser expulsado, Ronaldinho salió en defensa de su capitán y Puyol no le permitió al brasileño ni acercarse al agresor, que total ya estaba expulsado. Pudo irse a la MLS o al futbol árabe pero no estaba dispuesto a robarle ni a los que les sobra, porque sería a costa de engañarse a sí mismo. Y yo inicié la cuarta reflexión pensando que con la kilométrica carta pública había sido suficiente. Lo dejo ahora antes de llorar por tercera vez en el día.

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